Tras la firma de una escritura pública se concreta finalmente la permuta de 10.300 hectáreas de Chino Cué Itakyry, Alto Paraná, por 60.269 hectáreas ubicadas en la Colonia Ñande Retâ, jurisdicción de Mariscal Estigarribia, departamento de Boquerón, Chaco paraguayo, recuperadas por el ente rural mediante orden judicial ante el incumplimiento del Estatuto Agrario por parte de los adjudicatarios iniciales.
Las tierras de Chino Cué está compuesta por 4.500 hectáreas expropiadas por Ley Nº 2327/03 y otras 6.715 hectáreas también expropiadas por Ley Nº 4044/10. El acuerdo se dio entre el Instituto de Desarrollo Rural y de la Tierra, Indert y la empresa Tierra de Negocios SA.
Los que suscribieron el documento fueron; por un lado el presidente de la empresa, Fabio Flores y por el otro el licenciado Justo Cárdenas, titular del Indert. El acto se desarrolló en el ente rural, ante escribana pública, con presencia del gerente general del Indert, Carlos Liseras; el director jurídico del instituto, Dr. Eligio Vargas; el secretario general, José Latorre; y directivos de la referida compañía.
«Esta permuta ha sido extremadamente ventajosa para el Estado, y por ende, para los beneficiarios que van a recibir sus títulos de propiedad en la Región Oriental, con lo que se tiene un alto contenido social a favor una gran cantidad de compatriotas que están viviendo en las tierras de Alto Paraná. Con esto consagramos el derecho a la propiedad privada y el derecho que tiene el Estado de adquirir tierras utilizando parte de su activo patrimonial», señaló el licenciado Justo Cárdenas, presidente del Indert.
La permuta se concretó en base a dictámenes y resoluciones favorables dictadas tanto por parte de la Junta Asesora y de Control de Gestión del Indert así por la Procuraduría General de la República (PGR), con las tasaciones de los inmuebles realizadas por el Ministerio de Obras Públicas y Comunicaciones (MOPC) y las declaraciones de apoyo expresadas por ambas cámaras del Congreso Nacional.
Cárdenas insistió en que «si hacemos una conversión a los valores de mercado, tendremos hoy que ese valor mercado de las tierras en Alto Paraná versus las tierras del Chaco están más o menos 100 a 1, en el menor de los casos».
Puntualizó que en Alto Paraná mínimamente las tierras se cotizan a 15.000 dólares la hectárea, a valor de mercado, y en el Chaco, los precios de venta establecidos por la actual administración del Indert es de 100 dólares la Ha.
«Es decir, tenemos una diferencia de casi 150 veces mayor. Ahí se constata cómo pudo ser tan beneficioso este acuerdo, ya que no solo el Estado no toca un solo guaraní del erario público, sino que puede disponer esos fondos para satisfacer necesidades sociales, como salud pública, educación, sino que también haciendo uso del activo patrimonial que tiene, puede cancelar una deuda que posee el Estado paraguayo con un particular», señaló.
Enfatizó que si se hubiera cotizado a precio de mercado los dos valores, tanto el valor de las tierras del Chaco como de las del Alto Paraná, la conversión en valores totales o finales hubiera sido mucho mayor y que a la empresa le hubiera correspondido una cantidad mucho mayor en la Región Occidental. «Estamos cotizando las tierras del Chaco a valores que casi llegan a los valores de mercado. A los efectos de que el Chaco se desarrolle, el Estado subsidia el valor de la tierra en esa región. El valor que estableció Indert ahora es de 400.000 guaraníes la hectárea (80 dólares la Ha) aproximadamente. Hoy estamos cotizando las tierras en la zona de la permuta a 1.070.000 guaraníes», explicó.
El presidente del ente rural indicó que este es un acuerdo parcial, porque todavía hay un largo trecho que transitar para concluir, ya que la otra parte importante es la formalización de la entrega por parte del Indert de las tierras en el Chaco. Cárdenas informó que a partir de este paso, otras personas que mantienen deudas con el Estado se han acercado al Indert para ver la posibilidad de poder cancelar la deuda por tierras en la misma forma.
Culminación de dilatado proceso
De esta forma, se logra la culminación de un largo proceso, ya que estas tierras fueron expropiadas en el año 2003, y desde aquel entonces los sucesivos propietarios fueron haciendo gestiones infructuosas para cobrar la indemnización al Estado. Siempre se alegaba cuestiones presupuestarias y dificultades del Gobierno para hacer frente al pago con dinero.
Sin embargo, la administración actual del Indert buscó una alternativa al pago de la indemnización que no fuera mediante la erogación de sumas de dinero. Así surgió la posibilidad de entregar tierras del Chaco que estaban en proceso de recuperación.
A partir de allí, se verificaron las propiedades ofertadas y los responsables de la empresa consideraron que era una salida decorosa y conveniente para finiquitar un proceso que ya lleva más de una década.
El único interés del Indert y del titular de la institución es dar cumplimiento a lo dispuesto por las dos leyes de expropiación que obligan al ente agrario a abonar la indemnización en los términos establecidos en dichas leyes y el Estatuto Agrario.
El Indert no decide por sí mismo el pago de la indemnización por las tierras de Chino Cué, sino que está obligado por las leyes a hacerlo. No se trata de querer pagar o no querer pagar, es su obligación hacerlo para poder transferir, posteriormente, esas parcelas de tierra a sus beneficiarios, que están esperando hace 15 años legalizar su situación.
Lo que importa en esta negociación es transferir las tierras a los colonos de Chino Cué y buscar su bienestar, porque esa es la razón de ser del Indert y el motivo de su interés en la permuta para el pago de las indemnizaciones establecidas por la Ley.




























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