El 26 de abril fue la fecha elegida por el Sindicato de Periodistas del Paraguay (SPP) para conmemorar el Día del Periodista en conmemoración de la aparición de “El Paraguayo Independiente”, en 1845, primer periódico de nuestro país, editado durante el gobierno de Carlos Antonio López. Si bien surgió unas décadas después de la gesta independentista, el periodismo paraguayo acompañó el devenir histórico de la sociedad paraguaya y cumplió un importante papel en las comunicaciones de nuestro país. El SPP, como todos los años, tiene previsto realizar un acto central el domingo, frente al monolito de Santiago Leguizamón (Avda. Carlos Antonio López y pasaje Santiago Leguizamón). Posteriormente, se prevé realizar una marcha hasta el Palacio de Justicia, en reclamo de reivindicaciones laborales de los trabajadores de prensa.
El primer número de El Paraguayo Independiente vio la luz el 26 de abril de 1845. El objetivo del periódico era obtener el reconocimiento de la independencia del país. Salió por última vez el 18 de setiembre de 1852. En total, fueron 118 números los publicados.
Iniciado y redactado enteramente por el presidente Carlos Antonio López, quien fue el fundador del primer medio de prensa escrito del Paraguay, el periodismo estuvo presente en la vida cotidiana y fue caja de resonancia en los más importantes hechos que tuvieron lugar en el país, a lo largo de 167 años.
Hasta la aparición del periodismo en el Paraguay, en nuestro país las comunicaciones, especialmente las de carácter oficial, eran realizadas a través de chasques que llevaban las informaciones por medio de un sistema de postas distribuidas en el territorio y a lo largo de los viejos caminos coloniales. Muchas de estas postas, con el correr del tiempo, dieron origen a más de un pueblo o ciudad.
En la capital paraguaya, las medidas decretadas por el Gobierno eran dadas a conocer por medio de pregoneros, que salían a la calle a dar las informaciones a viva voz. Dichas noticias eran distribuidas por intermedio del secretario de Gobierno, quien salía de la guardia del Palacio precedido de una corneta y acompañado de un oficial y dos soldados con bayoneta calada, a fijar ejemplares del decreto en lugares públicos notorios.
Esa fecha también está marcada por la trágica muerte del periodista radial Santiago Leguizamón, acribillado en plena calle de Pedro Juan Caballero, hace 21 años. Como todos los años, el 26 próximo serán homenajeados por los periodistas de distintos medios, Carlos Antonio López y Santiago Leguizamón, en la esquina de la avenida que lleva el nombre del primero, donde fue erigido un busto del periodista pedrojuanino.
Santiago Leguizamón fue muerto a manos de sicarios de la mafia, ocurrido durante el mediodía del 26 de abril de 1991 en dicha ciudad del norte del país. Se considera este acto como un claro mensaje de la mafia al periodismo.
Al momento de su muerte, Leguizamón era corresponsal del Diario Noticias en la ciudad fronteriza. Era propietario de la radio Mburucuyá y director de Mburucuyá Revista. Fue también corresponsal de los diarios Última Hora y Abc Color, y del Canal 13. A 24 años de su muerte, el caso aún no fue esclarecido. También en esta fecha pero hace 7 años, falleció el escritor Augusto Roa Bastos, quien igualmente ejerció la profesión.
El SPP tiene 35 años de lucha
El Sindicato de Periodistas del Paraguay cumplirá 36 años de existencia. Se fundó el 22 de junio de 1979 con alrededor de 100 trabajadoras y trabajadores de prensa que se reunieron en la sede de la Confederación Paraguaya de Trabajadores (CPT), la única central sindical de entonces, y realizaron la Asamblea Constitutiva y firmaron el Acta de Fundación.
Con la creación del SPP se dio origen a una organización de trabajadoras y trabajadores cuyo reconocimiento fue denegado por la dictadura de Alfredo Stroessner durante 9 años. El 25 de julio de 1988, finalmente, el Estado a través del entonces Ministerio de Justicia y Trabajo (hoy partido en dos ministerios) admitió oficialmente el reconocimiento del Sindicato. Durante los anteriores nueve años los dirigentes habían insistido en la personería sindical sin que hubiera respuesta.
Durante esos años, la dirigencia soportó todo tipo de marginamientos laborales, persecución y represión policial así como estigmatizaciones políticas de parte de un amplio sector muy conservador de periodistas, fiel reflejo de la sociedad de aquellos días.
Numerosos compañeros y varios dirigentes que militaban en el SPP, durante la dictadura de Stroessner y del Partido Colorado, fueron apresados y más de uno sufrió torturas y extrañamientos.
La organización activó desde sus orígenes en la difícil tarea de la defensa de los derechos e intereses de sus asociadas y asociados así como de la libertad de prensa, de expresión, del derecho a la información, pero también tuvo como norte el combate a la dictadura, junto a otros sectores de la población.
Hacia mediados de la década del ‘70 comenzó a respirarse un nuevo aire entre los periodistas en actividad, entre los que primaban muchos viejos redactores iniciados en la prensa ideologizada de los periódicos políticos que se sucedieron cíclicamente apoyando cuartelazos y que, tras la asunción de Alfredo Stroessner, apoyado por las FFAA y el Partido Colorado, no hicieron más que comenzar a alinearse tras un poder más implacable que llegaba para quedarse, hasta conseguir destruir toda resistencia sindical, estudiantil e insurreccional, entre las décadas del 50 y 70.
El nacimiento del SPP no fue producto, solamente, de la necesidad de las y los periodistas de luchar contra la absoluta falta de libertad de prensa y expresión que soportó el país durante la dictadura stronista. No es que sólo se haya aprovechado una coyuntura favorable de presiones internacionales para flexibilizar los controles de los gobiernos derechistas de la región sobre sus movimientos sindicales.
Los dos elementos anteriores estuvieron presentes en el nacimiento del SPP, pero sólo completaron la nueva situación que se estaba creando en el gremio de aquellos años: La sustitución del antiguo periodista-soñador-bohemio-romántico que ejercía la profesión “como un apostolado”, al naciente periodista-trabajador-asalariado-proletario.
Actualmente el SPP cuenta con nueve filiales en el interior del país: Ciudad del Este, Encarnación, Pedro Juan Caballero, Concepción, Santaní, Caazapá, Villarrica y Misiones, en donde encara trabajos en defensa de los puestos de trabajo, la libertad de expresión, la democratización de la comunicación y la seguridad social.
Desafíos actuales
En este nuevo aniversario de los periodistas paraguayos, el Sindicato que los nuclea enfrenta el desafío de los emergentes multimedios y la política de las patronales de desregular y precarizar sustancialmente el trabajo periodístico. Hoy hasta el propio Gobierno, a través del presidente Horacio Cartes, entra a formar parte de los Grupos de medios, con la adquisición del Grupo La Nación.
El desafío hoy es el mantenimiento y ensanchamiento de los derechos conquistados; la resistencia a la precarización de las condiciones laborales, la prosecución de la defensa de la libertad de expresión ciudadana, del derecho a la información y por la democratización de la comunicación.
El Sindicato de Periodistas del Paraguay (SPP), que siempre luchó por un sindicalismo democrático, es hoy una de las pocas organizaciones que no está contaminada con los males que asolan al sindicalismo nacional. Varios son los logros que tuvo el SPP a lo largo de estos 30 años, pero queremos rescatar algunos que consideramos esenciales:
No claudicó un instante en la lucha contra la sanguinaria dictadura de Alfredo Stroessner; Tuvo la entereza, hacia finales de la década del 90, de denunciar al burocratismo creciente de su entidad madre, la Central Unitaria de Trabajadores (CUT), hasta que fue expulsada de ella por prestarse supuestamente a intereses anti-obreros cuando denunció la complicidad de su dirigencia con el vaciamiento del BNT; Aportó una camada de dirigentes sociales que trabajó y trabaja codo a codo con los sectores populares más explotados del país; Luchó inclaudicablemente por la democratización de la comunicación, que no es otra cosa que pelear contra todas las formas monopólicas y oligopólicas del poder que hoy no pueden ser tales sin el apoyo de conglomerados de medios que les defienden.
Pese a esta miseria generalizada que se ha apoderado del mundo, con esta oleada transnacional llamada Globalización, el SPP hoy sigue en pie, luchando con dignidad.
El año 2014 fue un año aciago
para el periodismo paraguayo
En el 2014 fueron asesinados tres periodistas en Paraguay. Uno de los hechos más llamativo fue lo ocurrido el jueves 16 de octubre del año pasado, cuando fue asesinado por sicarios el conocido corresponsal del Diario ABC color en Curuguaty, Pablo Medina. Antes, también una fecha 16, pero del mes de mayo otro periodista cayó abatido bajo las balas asesinas de los marginales, en Pedro Juan Caballero. Se trata de Fausto Gabriel Alcaraz, quien era conocido por su programa agudo contra algunos mafiosos y autoridades fronterizas de esa zona del país.
El 19 de junio, Edgar Pantaleón Fernández Fleitas, fue hallado muerto en el interior de su casa de la ciudad de Concepción, con seis disparos en la cabeza y el cuello. Fernández tenía un programa llamado «Ciudad de la Furia» en radio Belén Comunicaciones, donde denunciaba las supuestas corruptelas del Poder Judicial en la ciudad y la región, según denunció en su momento del Sindicato de Periodistas del Paraguay (SPP). Y en este 2015, el radialista Gerardo Servián, de 45 años, igualmente fue acallado por sicarios fronterizos del Amambay.
El caso de Medina, el periodista de ABC, fue el que más impactó en la opinión pública nacional e internacional, ya que detrás de su muerte se sospecha que estaba el propio intendente, en ese entonces, de Ype Jhu, Wilmar “Neneco” Acosta, que este año fue detenido en Brasil, y ahora aguardando su extradición al Paraguay, para ser juzgado por los cargos que se le atribuye. Fue muerta con el trabajador de prensa, su asistente Antonia Almada, mientras que una hermana, que era parte de la comitiva, Juana Ruth Almada, salió, milagrosamente, ilesa, porque los sicarios no se percataron de la presencia de ella en el interior de la camioneta.
Un hecho preocupante, es que la mayoría de los crímenes cometidos contra los colegas quedaron en el folclórico “oparei”, muy pocos casos fueron esclarecidos y otros quedaron en el olvido, como el asesinato del periodista Santiago Leguizamón, que cayó bajo las balas asesinas de la mafia fronteriza de Pedro Juan Caballero.





























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