Se ignoran las inversiones

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El Gobierno del presidente Horacio Cartes tiene la obligación y la responsabilidad de acompañar todo tipo de inversiones que puedan generar beneficios económicos y sociales para el país.

Sin embargo, las autoridades nacionales, y principalmente el Poder Ejecutivo no toman con seriedad y acompañan poco cualquier inversión que se desea realizar en el territorio guaraní.

El Paraguay también es víctima de la crisis mundial, y el Gobierno debe buscar planes inmediatos que busque revertir la caótica situación económica. Sin embargo, hasta ahora no aparecen planes concretos para intentar mudar el sombrío panorama.

Una de las más golpeadas por la terrible recesión existente, es la otrora capital mercantil de la República, que enfrenta una galopante crisis, nunca alcanzada en los últimos 20 años. Pero, curiosamente, el Gobierno ni se inmuta y hoy Ciudad del Este se encuentra paralizada y hasta abandonada a su suerte.

El equipo económico se reúne semanalmente, pero nunca aparece en agenda Ciudad del Este, a pesar de que Cartes había prometido, cuando accedió al poder, que la capital del Alto Paraná sería tratada con la máxima atención y que había planes concretos para convertirla en una zona industrial del país, y que el comercio, del que vive la población fronteriza, gradualmente, iría sustituyéndose por un polo de desarrollo industrial. Pero hoy pasaron dos años de aquel rimbombante compromiso asumido ante la ciudadanía, y hasta ahora no se ha dado un paso, de la teoría a la acción.

Quedan tres años de gestión del actual Gobierno, y sería importante conocer si el ambicioso proyecto al que se refirió, en su momento el mandatario, aun continúa en pie. O es uno más de los tantos anhelos, que no pasan más allá de un sueño, al que nos tiene acostumbrados los sucesivos gobiernos de turno de esta castigada nación guaraní.

Aparentemente el patriotismo y nacionalismo son valores que han desaparecido de la conducta de los gobernantes. Porque sí existiese prendidos en la mente y en la conciencia de nuestras autoridades, la nación iba a estar en primer lugar, y no como ocurre, contrariamente hoy en día, en donde priorizan los intereses personales o grupales sobre las verdaderas necesidades de la población paraguaya.

Cartes no puede seguir en la joda, mientras la ciudadanía se debate en una terrible crisis socio-económica, que más adelante puede derivar en una consecuencia inimaginable. Actualmente ya se está viviendo, con el dramático aumento de la violencia. Agosto fue un mes de terror, donde se registraron homicidios en diversas circunstancias.

Esta realidad tiene su origen directo en la crisis económica que experimenta el país. Solamente en Ciudad del Este en los últimos cuatro meses más de mil comercios cerraron sus puertas, dejando en la calle a más de 6 mil personas. La mayoría de ellas jefe de familia.

Ante esta realidad insoslayable, el Gobierno tiene que buscar algún mecanismo de respuestas para tratar de contener el drama social lacerante que se vive en el país, y que es más visible en esta zona fronteriza.  

 

El presidente Cartes tiene que trabajar para revertir este panorama sombrío, comenzando por ofrecer estabilidad jurídica y política a los empresarios, principalmente extranjeros que desean invertir en el Paraguay.

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