Sector privado busca reactivación comercial ante inacción del Gobierno

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Escribe: Luis Alen

El tiempo pasa y no se perciben medidas de fondo para solucionar el problema del comercio de Ciudad del Este, que ve venir los embates muy fuertes de competidores como los duty free del lado brasileño, la reducción de la cota de compras a niveles mínimos y la no menos peligrosa terminación casi segura del régimen de turismo en 2019.

Pese a la gravedad de la situación, el Gobierno da largas al asunto, esperando seguramente alguna señal positiva desde los socios del Mercosur, y especialmente Brasil, pero tal guiño favorable no está viniendo, más aún cuando se han fortalecido las posibilidades de Dilma Rousseff de hacer rekutu en la presidencia del país vecino.

Conocida es la reticencia continuada de Dilma a conseguir un entendimiento con el Gobierno de Asunción sobre el problema del intercambio fronterizo, del cual dependen no sólo miles de paraguayos sino también millones de brasileños. Su decisión de reducir el límite máximo de compras sin impuestos, de 300 dólares a 150, en junio pasado, provocó un terremoto en las relaciones paraguayo-brasileñas, pero la pronta intervención de la ex ministra Glesi Hoffman, del estado vecino de Paraná, permitió suspender la medida hasta el 30 de junio de 2015.

Definiciones

ya no esperan

El Paraguay se encuentra así en una verdadera encrucijada, porque debe definir la situación del régimen actual de turismo en el ámbito del Mercosur, notándose que el sistema arancelario especial tiene sus días, o años, contados.

En efecto, en 2019 termina el tratamiento especial otorgado a nuestro país en el Mercosur, existiendo ahora la intención de pedir su prórroga hasta 2025. Sin embargo, los países socios del organismo regional, especialmente Brasil, se ponen duros contra el Gobierno paraguayo, apuntando a liquidar el comercio de reexportación hacia los países vecinos, que prácticamente es responsable del 60 por ciento de las importaciones totales, con preferencia procedente de China.

Lo mismo ocurre con el pedido de los comerciantes de Ciudad del Este de crear una gran zona franca en el microcentro de la urbe esteña, con la mira de atraer a más turistas compradores y regularizar las transacciones, sospechadas de contrabando, falsificación y evasión de impuestos al mismo fisco paraguayo.

La idea que cunde entre los comerciantes de CDE es aplicar un tributo único sobre la importación y un monto imponible accesible sobre las facturas que presenten los mismos empresarios a la Aduana y a la Subsecretaría de Tributación (SET)

El problema que se presenta es que, por un lado, todo el esquema debe ser montado dentro del régimen de excepciones vigente en el Mercosur hasta 2019, y, por otra parte, no convence mucho en el Gobierno que los comerciantes se vean beneficiados con una gran rebaja de impuestos que a la postre signifique una merma significativa en los ingresos fiscales.

Un asunto bastante peliagudo es, en primer lugar, la declaración de zona franca al microcentro de CDE, que debe tener la aprobación del Consejo de Mercado Común del Mercosur. Sin esta autorización, que será sumamente difícil obtener, lo que resta es llevar adelante el proyecto de rebaja de impuestos dentro de la lista de excepciones que va hasta 2019.

¿Y después de 2019 qué? La tendencia vigente en el Mercosur es nivelar el Arancel Externo Común para su funcionamiento en todos los países miembros. Por ejemplo, ahora el Paraguay se opone a la intención de Brasil de aumentar el AEC de 0 a 14 por ciento para los bienes de capital, con miras a defender su industria. Esta oposición se utilizaría seguramente con fines de conseguir de Brasil la aprobación de la zona franca o, en última instancia, para la prórroga de las excepciones para el régimen de turismo hasta el 2025.

Buscar nuevas alternativas

Lo cierto es que la competitividad de los comercios fronterizos ha sido afectada por varios factores, además de los problemas del tipo de cambio y la desaceleración de la economía brasileña. Se suma a todo esto la próxima entrada en vigencia de los duty free en ciudades fronterizas brasileñas como Foz de Yguazú y Ponta Porá.

El funcionamiento del duty free en Puerto Yguazú, Argentina, ya ha supuesto una fuerte competencia para los negocios de Ciudad del Este.

Ante la menor afluencia de turistas extranjeros, una salida interesante puede ser incentivar el turismo interno de compras, donde ciudadanos paraguayos de Asunción, su área metropolitana y de otros puntos del país, adquieran mercaderías en CDE, ya sea viajando a la urbe del Alto Paraná o comprando por vía electrónica con el sistema delivery.

 

El reto está lanzado, y los comerciantes deberán concretar las vías novedosas para enfrentar la creciente competencia. Aparece la urgencia de una reconversión, necesaria desde todos los puntos de vista.

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