Según Tuma “si no te gusta, te jodés”

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De cómo se están revelando por sus acciones los integrantes del poder Legislativo y en particular en el caso de las recientes declaraciones del diputado Oscar Tuma, tanto  como Ancho Ramírez nada menos que titular de la Cámara Baja, tenemos la sensación de haber consumado la más desacertada elección. 
Sus acciones desmienten categóricamente las expectativas constitucionales que los habilitaron como representantes del pueblo. No pueden ser depositarios de tal majestad quienes una vez asumido el poder se comportan como nuestros enemigos, con el agravante de la mala intención, la prepotencia y la desfachatez más ruin y desvergonzada.
Los ciudadanos que los han votado  han  caído en la trampa, una  vez más por cierto.  Lo que hacen sin embargo, queda ligeramente habilitado en el artículo 190 de la Constitución Nacional,  que  otorga a las cámaras la potestad de redactar su propio reglamento, se supone sin embargo  que este acto de confianza, deja  a los mismos con las manos libres para al uso y la gala del sentido común y la honorabilidad, de ninguna manera para justificar despropósitos absurdos con los que están insultando y estafando a la ciudadanía.
El legislador colorado Oscar Tuma manifestó con actitud  prepotente la defensa de la contratación de familiares de parlamentarios en el Congreso Nacional, aseguró  que los miembros del Parlamento pueden contratar a parientes, bajo el argumento de que se trata de “cargos de confianza”, cuando que en ningún artículo de la Constitución Nacional se otorga a los integrantes de las Cámaras, tal potestad.
Por su lado el diputado Ancho, titular de la Cámara Baja, defiende la contratación de familiares porque cada legislador “sí o sí” según su desubicada racionalidad ,debe llevar consigo como mínimo a cinco familiares u otros allegados de confianza, y no contento con esto se puso a defender el cerrojo que impide dar a conocer quiénes son los contratados y cuánto es el monto de sus salarios, en completa oposición al derecho que obliga a los funcionarios de gobierno a transparentar el destino que le dan a la plata del contribuyente.
Todos esto atropellos a la dignidad del pueblo, chanchamente pisoteados por los “representantes” que ante el reclamo ciudadano responden “Si no te gusta, te jodés” deben ser castigados con el ejemplar veredicto popular.
Los políticos superfluos y arribistas que ingresan a la arena política para servirse de ella deben ser excluidos de la lista de caminantes para los nuevos rumbos que tantea la esquilmada república Guaraní.

Escribe: José Martínez.

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