Luego de bloqueos intermitentes de la supercarretera, a la altura del distrito de Minga Porá, un grupo de 40 colonos de la zona norte espera que se cumpla la orden judicial que les permitirá contar con resguardo policial para la cosecha de varias hectáreas de soja.
La semana pasada los colonos realizaron una movilización, cerrando la supercarretera Itaipu con vehículos livianos y maquinarias, buscando la intervención del gobierno para encontrar una solución al conflicto que se instaló en la zona de Santa Lucía, luego de que el Indert decidió trasladar al lugar a unas 570 familias de carperos, traídos de Ñacunday.
Se acordó que para la semana próxima estarán un grupo de uniformados en la zona, caso contrario la medida de fuerza se reiterará, con el apoyo de colonos de otros distritos de la zona norte. El reclamo de los manifestantes también alcanza al Ministerio Público y al titular del Instituto de Desarrollo Rural y de la Tierra (Indert), Justo Cárdenas. Los 40 colonos explicaron que sus tierras están entre los predios cedidos por el ente público a favor de los moradores del asentamiento Santa Lucía.
Rolando Cáceres dijo que recurrieron a un interdicto para retener la posesión y la prohibición de innovar que concedió la jueza Eresmilda Román. Esto no fue cumplido a la fecha y por ello los colonos denunciaron al comisario Darío Aguayo, titular del Grupo Especial de Operaciones (GEO).
También el jefe de Policía Wilfrido Colman fue denunciado por desacato y la causa está a cargo del fiscal Aldo Moreira, quien según el representante legal de los colonos, no dio trámite a varias acciones que plantearon.
Antecedentes
Después de varios incidentes, en marzo del año pasado, por disposición de la jueza del Quinto Turno, Tania Irún, se procedió a la restitución de unas 4 mil hectáreas de tierra a favor del Indert, que según la denuncia estaba en poder de personas que no son sujetas a la reforma agraria. La restitución se logró vía interdicto, planteada por el ente agrario.
Desde entonces empieza un largo litigio, entre tire y afloje, entre los pobladores de Santa Lucía, un mes después se inicia el proceso de traslado de unas 570 familias, traídas de Ñacunday. El proceso duró varios meses y concluyó a finales de octubre del año pasado.
En todo momento, Cárdenas dijo que el Estado paraguayo se comprometía a respetar la legitimidad de los títulos otorgados por el Indert a todos los que han sido beneficiarios en su momento. Siempre insistió que sobre los títulos entregados no se discute, empero muchos de los que en esa oportunidad se manifestaron sobre la supercarretera, afirman todo lo contrario y aseguran que al presidente de la República le mienten.
Sin embargo el Indert insiste que lo que ocurrió en Santa Lucía es simplemente recuperar tierras que son parte del patrimonio del Estado, para de canalizarlos hacia la función social para las cuales, en su principio, fueron adquiridas.
Las tierras en disputa, llena de cultivos, según el Indert deberían tener desarrollo urbano, social y rural, que contemple la inclusión social de una franja de pobreza que hoy forma parte de un sector muy vulnerable dentro del país, por lo que reivindican la lucha a favor de los carperos de Ñacunday.
El Indert tiene en el Alto Paraná unas 82 colonias reconocidas, además de otras que son reconocidas, pero no oficiales, porque deben ser regularizadas, por ejemplo en el pago de las expropiaciones.
Intervención
El 11 de junio del año pasado se procedió a la intervención de la oficina Regional del Indert en Ciudad del Este. El licenciado Gustavo Adolfo Ortiz Careaga fue nombrado auditor principal. Entre otras cosas se constató que varias de las colonias ni siquiera tienen casas y que están llenas de plantaciones de soja, así como lo venían denunciando los diferentes comités de campesinos.
Se detectó ocupaciones sin títulos, muchas tierras que deben regularizarse con el pago del Indert, de los que fueron expropiados, otras que tienen superposiciones de fincas. En varias colonias se encontró grandes plantaciones de soja, en las que no se pudo identificar a los propietarios. Muchas colonias no tienen casas, incluso no cuentan con calles.
Algunas de las colonias que encontraron en esta situación son: Itaipu Porá, Guaraní del Este, Los Cedrales e Italiano Kue.





























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