El Ministerio de Relaciones Exteriores de Taiwán (MOFA) condena enérgicamente la denominada «Ley para la Promoción de la Unidad y el Progreso Étnicos» promulgada por China y rechaza su intento de expandir la jurisdicción extraterritorial y la represión transnacional
Con respecto a la entrada en vigor, el 1 de julio de 2026, de la denominada «Ley para la Promoción de la Unidad y el Progreso Étnicos» por parte del Gobierno de China, mediante la cual pretende utilizar su legislación interna para ampliar la jurisdicción extraterritorial y la represión transnacional, intensificando las amenazas y la intimidación contra el pueblo de Taiwán y de otros países, así como vulnerando gravemente la soberanía de los Estados y los derechos humanos internacionales, el Ministerio de Relaciones Exteriores de Taiwán (MOFA) expresa su más enérgica condena y su firme rechazo.
El Ministerio de Relaciones Exteriores de Taiwán señala que dicha ley establece, bajo la forma de una legislación interna, la jurisdicción de China sobre organizaciones e individuos ubicados fuera de su territorio, constituyéndose en la base jurídica para expandir su jurisdicción extraterritorial y la represión transnacional, lo que representa una seria amenaza para la libertad, la democracia y los derechos humanos a nivel mundial. En el futuro, cualquier persona en cualquier país cuyas palabras o acciones no sean aceptadas por el Gobierno chino podría convertirse en objeto de investigación o persecución en virtud de esta ley. La comunidad internacional debe condenar conjuntamente este nuevo intento de China de expandir su autoritarismo mediante la aplicación de su legislación interna.
Asimismo, numerosos artículos de esta ley recurren a conceptos vagamente definidos, tales como «socavar la unidad étnica», «promover la división étnica» o «actuar en detrimento del progreso de la unidad étnica», otorgando a las autoridades chinas un amplio margen de interpretación arbitraria. Ello dificulta que la población pueda identificar los riesgos legales, fomenta la autocensura y genera un efecto intimidatorio («efecto amedrentador»), lo que contradice gravemente los principios de seguridad jurídica, certeza del derecho y proporcionalidad que caracterizan a un Estado de derecho.
El Ministerio de Relaciones Exteriores de Taiwán reitera que la República de China (Taiwán) es un Estado soberano e independiente y que no está subordinada a la República Popular China. Ninguna ley interna de China tiene efecto vinculante sobre Taiwán, ni el Gobierno chino tiene autoridad alguna para imputar delitos o ejercer jurisdicción sobre el pueblo taiwanés. Como país democrático y libre, Taiwán garantiza a su población, de conformidad con la ley, libertades fundamentales como la libertad de expresión y de pensamiento, derechos sobre los cuales China no tiene ninguna autoridad para intervenir o interferir.
El Ministerio de Relaciones Exteriores de Taiwán enfatiza que, cuando el autoritarismo exporta el miedo más allá de sus fronteras, las democracias deben fortalecer su resiliencia social; y cuando las fuerzas autoritarias intentan sembrar la división, los socios con valores afines deben profundizar su cooperación para hacer frente conjuntamente a estos desafíos. Como miembro importante de la comunidad democrática internacional, Taiwán continuará fortaleciendo su resiliencia social mediante la cooperación internacional y trabajará junto con sus socios para contrarrestar la represión transnacional ejercida por el Gobierno chino.






























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