Terminar con rosca

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La grave denuncia de un abogado, que la corrupción en la Aduana del Aeropuerto Guaraní de Minga Guazú se da en el más alto nivel político, tiene que servir de alarma al nuevo gobierno que se instalará en el poder, a partir del 15 de agosto, bajo el liderazgo del presidente Horacio Cartes.
El profesional del foro, Lelis Almando, con sus denuncias ante el Congreso y la fiscalía de Ciudad del Este, buscó en cierta manera destapar la olla, de un esquema perverso que opera en el Aeropuerto Guaraní, monopolizando la importación de mercaderías que ingresan al territorio nacional a través de dicha estación aérea, procedente de China Continental.
El grupo dominante que monopoliza el tráfico aéreo en dicho lugar está conformado por Ricardo Galeano, Juan Carlos Sosa, Javier Vázquez y Walid Amine Sweid (éste último libanés), que viene operando desde hace 3 años atrás, bajo el amparo de jueces, fiscales y políticos, entre quienes se le involucran a la polémica y cuestionada senadora liberal, Zulma Gómez, Freddy Franco, hijo del presidente de la República Federico Franco, además de la connivencia de despachantes, importadores y abogados.
La protección política, en la más alta esfera del poder, a este grupo de importadores, hace que otros profesionales del sector estén vedados a trabajar a través del Aeropuerto Guaraní. Es más, a raíz de la galopante corrupción que impera en la citada aduana, la recaudación disminuyó en un 50% en los últimos dos meses, generando un duro golpe al Estado paraguayo, que más que nunca necesita ingresos para cumplir con varios compromisos.
Pero esta rosca perversa seguirá operando mientras siga contando con la protección política, que durante el gobierno de Fernando Lugo ya lo venía teniendo, porque hace 3 años que monopoliza las importaciones en la aduana del Aeropuerto Guaraní.
El próximo gobierno de Cartes tendrá que tomar las medidas correctivas, para erradicar este tipo de práctica nefasta, donde permite enriquecer a un grupo de buitres a costa del Estado. Los privilegios de grupo tendrán que acabar, honrando el presidente electo la palabra empeñada durante su campaña electoral: “Nuevo Rumbo para el Paraguay”.
El país necesita transmitir un estatus de nación seria y creíble, que permita atraer las anheladas inversiones extranjeras, que muy poco se han dado en los últimos años, por la casi nula garantía, para que algunas industrias vengan a instalarse en esta parte del territorio sudamericano. Nadie puede ocultar, que existe optimismo, que el nuevo gobierno pueda dar el giro deseado por todo el pueblo paraguayo.
Definitivamente hay que cambiar esa imagen de país bananero, que tanta mala fama y perjuicio ha causado al Paraguay. Eso no implica perder la dignidad y arrodillarse ante los más poderosos. Si no muy por el contrario, luchar para que esta nación comience a despegar, para lograr el ansiado desarrollo socio-económico.
El esquema corrupto que opera en el Aeropuerto Guaraní quizás apenas es una gotita en el mar, en medio de tantas irregularidades que se denuncian, a diario, en las instituciones públicas del Estado. Sin embargo, lo grave de este tema puntual, atendiendo lo revelado por el abogado Almando, es que la rosca contaría con la protección del más alto poder político del entorno del actual presidente Federico Franco. El próximo gobierno tiene el supremo compromiso de desbaratar esta banda de facinerosos y cualquier otro grupo que busca enriquecerse a costa del Estado.

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