Un clan perverso

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Existen muchos clanes en el país, pero uno de los más voraces está asentado en esta zona fronteriza, conocido como el clan Zacarías, que desde el 2001 se anidó en la municipalidad de Ciudad del Este, una de las instituciones del Estado, después de Itaipú, más apetecible de esta región.
Este grupo, que maneja la comuna paranaense, tiene estómago de tiburón, traga todo lo que encuentra a su paso. Aquí en la capital del Alto Paraná ya mercó con cuantos terrenos municipales existentes, vendió hasta la finca que fue expropiada por el Congreso para fines sociales, concretamente para los trabajadores informales de la vía pública. Sin embargo, el entonces intendente Javier Zacarías Irún tuvo la “brillante” idea en vender el predio, que legítimamente le pertenece a los mesiteros, a unos empresarios libaneses, que se instalaron construyendo un gigantesco Shopping comercial, truncando así el sueño de muchos compatriotas que tenían la ilusión en convertirse en microempresarios. Para consolar la pena, se le construyó unas casillas de lata, en una pequeña franja que forma parte del predio de la denominada 9 hectáreas.
Esto es apenas una gota en el mar de lo que es capaz el clan Zacarías, que se pasa burlando y pisoteando la ilusión de toda una ciudadanía, esperanzada en ver a esta capital fronteriza de la República creciente y desarrollista.
La voracidad de este grupo no tiene límite, ni clase social. No sólo persigue a la gente humilde, sino también a empresarios que desean una Ciudad del Este reconvertida. La reciente víctima de este clan insaciable es el dueño de la firma “Prestigio Automóviles Saeca”, donde Javier Zacarías Irún, a través de maniobras jurídicas fraudulentas, intenta apoderarse de las acciones de la empresa automotriz.
Todas las elucubraciones judiciales son lideradas por su ex secretario y cuestionado abogado, Blas Pereira, que siempre actúa desde la sombra. Este profesional del derecho encontró como una excelente aliada a la cuestionada jueza Máxima Meza, quien se presta la jugada sucia de Javier Zacarías, que aprovechándose de un conflicto conyugal, trata de apoderarse de las acciones de Prestigio Automóviles Saeca, propiedad de Oscar Cáceres Salvioni.
Este es el clan, que desde hace 12 años atrás viene sembrando pánico y terror en esta zona del país. Y lo más tenebroso de todo esto, es que las instituciones responsables no actúan, llámese Poder Judicial o la Contraloría, que nunca se dignaron en abrir una investigación sobre este grupo fáctico, que camina sobre la alfombra de la impunidad, lo cual le permite hacer lo que se le antoja.
Hay un nuevo despertar de la población paraguaya, y el pueblo esteño está conteste con esta nueva realidad cívica. Recientemente se pudo observar la reacción ciudadana contra un grupo de parlamentarios, que amparados en su inmunidad, esquilmaba las arcas públicas. El pueblo indignado ante la actitud cómplice de sus demás colegas, salió a la calle a escrachar a estos sinvergüenzas.
Este mismo método la ciudadanía esteña debe emprender contra sus autoridades deshonestas. Ya se demostró eso con la actitud asumida contra los senadores Nelson Aguinagalde y Zulma Gómez. Si ayer fue contra estos supuestos representantes nuestros ante la cámara alta, hoy le toca el turno a quienes administran el segundo municipio más importante de la república. Si la justicia seguirá teniendo esa conducta cómplice con este grupo rapaz, el pueblo no debe dudar un minuto para salir a la calle a exteriorizar su indignación contra un clan perverso.

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