“Unidad” tiene otro trasfondo

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La puja por la presidencia de la Junta de Gobierno ha presentado diversas aristas, que los colorados van barajando para finalmente conocer quién será el próximo reemplazante de la actual titular republicana, senadora Lilian Samaniego.

Las negociaciones continúan en los diversos frentes y todos los precandidatos aguardan la bendición del líder de la ANR, Horacio Cartes, quien el martes lanzó el nombre del candidato de la “unidad” partidaria para postularse a la titularidad de la Junta. El mismo lidiará con el senador Mario Abdo Benítez, quien ya anunció al propio Cartes, que su precandidatura no tiene retroceso y es innegociable.

Y en medio de este teje y maneje, aparece el líder esteño, Javier Zacarías Irún, quien en principio anunció también su precandidatura a la Junta de Gobierno. Sin embargo, desde hace algunos días comenzó a hablar de la necesidad de lograr la “unidad” dentro del partido colorado, con vista a las elecciones partidarias del 26 de julio de este año y que logró su objetivo al sellarse la “unidad” el martes último en Mbruvicha Roga.

A varios dirigentes republicanos afines al polémico político, como también para detractores del mismo, no dejó de sorprender la actitud asumida por Zacarías Irún, que de inminente postulante a la ANR, bajó la guardia y empezó a “trabajar” por una figura de consenso dentro del partido, para evitar así enturbiar las aguas, lo cual traerá “tranquilidad” al interior de los republicanos (sic). Este planteamiento lo hizo ante el propio presidente de la República.

No obstante, muchos no creen en la sinceridad de Zacarías Irún (conocido por traicionar a aliados políticos), quien más bien estaría impulsando la supuesta unidad para intentar quitar del camino al senador Mario Abdo Benítez (Marito), quien, junto a los legisladores Juan Carlos Galaverna y Arnoldo Wiens (sus principales propulsores a la Junta), el año pasado, impulsaron la eventual intervención de la cuestionada administración municipal, bajo control del clan Zacarías. Esto no habría prosperado, por la falta de voluntad política de los demás senadores afines al clan.

Para Zacarías Irún, y como es de público conocimiento, su mayor preocupación, siendo una pesada cruz que lleva en la espalda, es una posible intervención de la municipalidad paranaense, institución que está bajo una clara sospecha de irregularidades y que compromete al clan, conformado por Sandra McLeod (actual intendente) y Javier,  ex jefe comunal.

La pareja, desde hace años, viene siendo acusada de malversar los recursos públicos de la comuna, que se encuentra bajo el control de ambos, desde el 2001. A más de 13 años de gestión, nunca la Contraloría General de la República (CGR) pudo ingresar a su recinto para un trabajo de auditoria contable. Zacarías Irún, para evitar la fiscalización recurrió a una trasnochada resolución judicial, que impide que el máximo órgano contralor realice sus tareas correspondientes. El hecho sentó un nefasto precedente jurídico.

Esta situación es la que habría impulsado a Javier Zacarías Irún a llamar a la “unidad” partidaria, sumada a la imposibilidad de que el mismo pueda acceder a la presidencia de la Junta de Gobierno, atendiendo a su poca convocatoria electoral a nivel nacional. Su liderazgo regional no está en discusión. Hoy, el principal interés del polémico político esteño es impedir que sea intervenida la municipalidad, por lo que trata siempre de acercarse a Horacio Cartes, para lograr en cierta forma protección gubernamental.

 

Pero una eventual elección de Mario Abdo Benítez a la titularidad del partido, facilitaría, en cierta manera, allanar el camino para que sea auditada la gestión del clan Zacarías, que en 13 años de manejo autoritario de la comuna local, le permitió amasar una incalculable fortuna, que hoy en día es objeto de merecidos cuestionamientos ciudadanos. Es hora de acabar con la impunidad y castigar a los sinvergüenzas. 

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