Urge intervención en comuna de CDE

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El presidente electo Mario Abdo Benítez tiene la obligación de acompañar el clamor de años de la ciudadanía esteña, que viene pidiendo la intervención de la municipalidad de la capital del Alto Paraná, que está bajo control absoluto del clan Zacarías, desde hace 17 años.

Si hasta ahora este perverso grupo político viene gozando de la impunidad de los sucesivos gobiernos de turno, y que se hizo más notorio con la gestión de Horacio Cartes, con quien, inclusive, accedió a un oscuro pacto, para crear negocios a espalda del pueblo, que en los últimos tiempos fueron ventilados a través de algunos medios de comunicación.

Marito está obligado a dar un giro de 180 grados, con relación al trato que le dio a Ciudad del Este el actual presidente de la República, que ha ignorado por completo a la población de esta zona fronteriza del país. Sin embargo, no tuvo escrúpulo a la hora de otorgar protección e impunidad a uno de los grupos políticos más nefastos del Paraguay, en las últimas dos décadas, el clan Zacarías.

El próximo gobierno tiene que poner todo el empeño posible para combatir y erradicar el uso del pokaré, que en las últimas décadas, se tornó un hábito en el Paraguay, en casi todas las esferas del poder y de la misma sociedad.

La imagen que se tiene afuera del Paraguay es de la ilegalidad, que muy poco ayuda para atraer la confianza de los empresarios que desean realizar inversiones en el país. En esta administración que se está por ir, sí vinieron, pero empresarios golondrinas, con el único objetivo de aplicar su “golpe”, sin generar ningún beneficio a la población.

A Mario Abdo Benítez le aguarda una difícil tarea, porque va tomar una administración que por donde se la mire hace agua. La gestión de Horacio Cartes deja mucho que desear, donde en estos 5 años de mandato, lo más visible fue que se dedicó a privilegiar a su entorno político y empresarial, dejando atrás las sensibles necesidades de la ciudadanía.

El presidente electo debe incluir en su agenda de prioridades el acompañamiento desde el ejecutivo de las denuncias de galopante corrupción, en donde aparece involucrado el clan Zacarías, principalmente en la desastrosa gestión al frente de la Municipalidad y la Gobernación del Alto Paraná, donde amparada en la impunidad, hicieron un carnaval con el dinero del pueblo.

La ciudadanía insistirá por una intervención de la comuna paranaense, que se viene pidiendo desde hace años. En marzo del 2016 el pedido fue bloqueado por los diputados cartistas, y en el nuevo gobierno se volverá a solicitar, donde la población local aguardará que los diputados voten a favor de la intervención, para así conocer dónde fue a parar la carretada de dinero embolsado por este clan a lo largo de 17 años.

Marito no puede hacer ningún pacto de impunidad con políticos y autoridades que esquilmaron las arcas públicas, como Javier y Justo Zacarías, la intendente Sandra McLeod, entre otros integrantes de este grupo de facinerosos, que se apropió de las instituciones públicas para perpetrar sus fechorías y tornarse multimillonarios.

 

Los representantes del pueblo, los diputados, deben ser consecuentes de sus actos, honrando el cargo para el cual fueron elegidos. La ciudadanía siempre genera una ciega expectativa del gobierno entrante, de que será mucho mejor del que se va. Con ese ánimo se encuentra el pueblo paraguayo, que Marito hará bien su deber y que no apañará la corrupción, como lo hizo Cartes, durante los últimos 5 años.

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