En política todo vale, más aún si el objetivo es la impunidad. El clan Zacarías ya no sólo se juega la chapa presidencial. Después de la resolución de una auditoría, solicitada por la Cámara de Diputados a la Contraloría General de la República (CGR) para transparentar las cuentas de la intendencia de Ciudad del Este, se podría decir que el objetivo de evitarlo es más importante que su propia candidatura presidencial.
La mal llamada cumbre colorada fue realizada a instancias del Frente para la Victoria, supuestamente para sellar -una vez más- una suerte de tregua electoral, dejando de lado todo intento por revolver pasados que ensucian imágenes
Esto se deriva de una seguidilla de acusaciones entre los precandidatos, en sus intentos por desacreditar al oponente. Este sucio debate llegó a la cámara de Diputados y tras un breve debate el congresista Cándido Aguilera metió profundo el dedo en la llaga del clan y escarbó y encontró el talón de Aquiles de Javier Zacarías. De ahí fue solo un trámite; pues con viento a favor se logró una intervención con abrumadora mayoría: Se autoriza la intervención de las cuentas de la Municipalidad de Ciudad del Este.
“Si Javier habla siempre de transparencia pues entonces no entiendo porqué negarse a una auditoría normal de la Contraloría General de la República (CGR)”, dijo Aguilera, cuando se votó en Diputados.
Lo que desde hace bastante tiempo buscaban las fuerzas vivas de la capital departamental, y que hasta veían imposible, se concretó en un minuto con la decisión tomada por los diputados, examinar las misteriosas cuentas de la municipalidad paranaense, 11 años bajo la tutela del clan Zacarías.
“Llegó la hora que esperábamos, tenemos muchos documentos que pondremos a disposición de los auditores de la Contraloría General de la República; son muchos documentos que revelan varias irregularidades cometidas por el clan Zacarías en la administración de once años”, dijo en su momento César Mallorquín, ex auditor de la comuna.
El ex funcionario cuenta en su poder con varios volúmenes de documentos que demuestran el manejo administrativo desde el inicio mismo de la era Zacarías en la intendencia. Los actuales funcionarios manejados por el clan saben de lo que habla Mallorquín e iniciaron ataques para callarlo.
Blas Pereira, hombre de absoluta confianza de Zacarías, fue uno de ellos y varios de aquellos documentos lleva su firma y eso lo convierte en cómplice en muchos procedimientos que la Contraloría deberá revisar.
En paralelo
Estos episodios eran parte de un fuerte contraataque del clan para desviar la atención, mientras el líder tendía una red que envuelva a sus oponentes. No lograba el objetivo y comenzó a hacer lo que más sabía: atacar a través de los medios, pero rápidamente entendió que se quedaría sin munición gruesa y desarrolló el plan B.
Entendió Víctor Bogado, presidente de Diputados, que era necesario un intento de diálogo y comenzó a hacer fuerzas a favor de Zacarías. Usa al máximo el plazo establecido por Ley (30 días) para firmar la autorización que abra las puertas de la Municipalidad a la Contra-loría. No obstante se le está acabando el tiempo y Zacarías, así, no logra la soñada impunidad.
De hecho Bogado adoptó el discurso de la “unidad como único camino” para volver al poder en el 2013. Asume que el pueblo colorado exige acabar con la violencia verbal y “despertar la pasión colorada con debates dignos de patriotas, sin agravios”, destacó Bogado en un evento político en Fernando de la Mora, departamento Central.
Esta postura coincidía con otros gestos, que en apariencias intentaba dar espacios a Zacarías para negociar la impunidad. El objetivo era evitar el verdadero control en la intendencia. La semana pasada fue quizás uno de esos escasos intentos. Una reunión de líderes, de los precandidatos, fue utilizada por el jefe del clan para convocar a una tregua, sin tener en cuenta que él mismo fue quien inició el tiroteo político, ayudado por Lilian Samaniego, presidenta del partido colorado y precandidata a la presidencia, quien rápidamente olvidó que llegó a la cúspide partidaria de la mano de Cartes, éste último, el objetivo a tumbar por el triunvirato, Zacarías, Samaniego y Bogado.
La impunidad
Ya no es sólo la chapa colorada la principal figura apetecida por Zacarías. La impunidad ocupó ese espacio. Sabe que una intervención de CGR a la administración comunal podría desnudar irregularidades con valores muy importantes en detrimento de la ciudad.
El jefe del clan echó mano a todo lo que encontró para desviar la atención. La palabra transparencia es su muletilla constante: “Las cosas hay que aclararlas de buena forma, sin peleas, lo que el Partido Colorado necesita ahora es un candidato transparente, a quien no se le pueda señalar absolutamente nada, que no sea producto del marketing y la propaganda”, dijo en más de una vez en sus intervenciones.
Sin embargo, ese mismo proceder debe ser sólo para los demás, ya que en su caso, hace once años que la ciudadanía no sabe qué se hace con los impuestos que paga a la intendencia. Sólo se entera de hechos consumados y sin posibilidades de intervenir.
Cuando aquel discurso ya no logró el objetivo, intentó una extrema acción: Propuso la mini cumbre, que hasta el momento no da frutos, pues el plazo de intervención de la CGR sigue en pie y a Víctor Bogado le queda escaso tiempo para seguir especulando.





























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