Escribe: Luis Alen.
Se le viene encima al clan ZI el pago de facturas a Marito, especialmente por la “traición” de las elecciones del 22 de abril y teniendo en cuenta la promesa electoral del abdismo, de investigar la gestión de los Zacarías al frente de la comuna de Ciudad del Este y de la gobernación del Alto Paraná. De allí que se haya convertido Javier en un virtual alter ego de Horacio, a falta de éste en su puesto de senador activo, como forma de seguir blindado ante el acecho de la Justicia.
El trago más amargo para Horacio Cartes, aparte de no poder sentarse en su silla senatorial, implica ahora la dura realidad de afrontar la “llanura” teniendo la molestosa compañía de Javier Zacarías Irún, renovando así el maridaje de conveniencia que tienen desde por lo menos 2014, y que no le saldrá nada barato, ya que el supuesto “líder” del Alto Paraná le sabrá cobrar bien caro el trabajo de ser “vocero” del cartismo en el Senado.
Estar pegado a Cartes para dar a conocer sus posiciones políticas le significará a Javier posiblemente la única alternativa que tiene para tratar de evitar, a como dé lugar, la investigación que se viene, tarde o temprano, sobre la gestión del clan Zacarías en la municipalidad de Ciudad del Este, así como ya se avizora sobrevendrá también sobre la administración de su hermano, Justo, al frente de la gobernación, igualmente muy cuestionado con varias denuncias de corrupción.
ZI comenzó a operar como tal dando a conocer la directiva del “patrón” contra la ida de Nicanor Duarte Frutos a la dirección paraguaya de la Entidad Binacional Yacyretá (EBY), en una indicación clara de que HC no está dispuesto a dar gobernabilidad a Marito Abdo, en la medida en que éste siga insistiendo en escarbar los agujeros negros de la gestión cartista entre 2013-2018, en la que sobresalen los manejos turbios del propio Grupo Cartes a través de sus gerentes, así como las denuncias sobre el escandaloso contrabando de cigarrillos y lavado de dinero de distintos tráficos fronterizos, siendo el caso Messer nada más que la punta del “iceberg”.
Promesa de lucha
El presidente electo Mario Abdo Benítez continúa eligiendo a los futuros integrantes de su gabinete, que es una de las prerrogativas de la lapicera, pero su tarea primordial aún está pendiente de los sinuosos meandros de las lealtades en el Congreso, como resulta ser la prometida lucha contra la corrupción y la impunidad en el período cartista, que incluye la investigación a los “fatos” de HC y ZI.
Al palpar la ingrata realidad de la división colorada en el Congreso, Marito sabe que la gobernabilidad dependerá en sumo grado de su capacidad de negociar con los otros sectores políticos, y fundamentalmente con la oposición más dura pero a la vez atomizada, representada por el liberalismo efrainista, el Frente Guasuluguista, Patria Querida, el PDP de Desirée Masi, Hagamos de Apuril, el Encuentro Nacional de Kattya González y Cruzada Nacional de Payo Cubas.
El sector liberal llanista, que posee bastante representación, operaría inicialmente ligado al cartismo, pero en la votación en el Senado para Nicanor Duarte Frutos con miras a su acceso a la dirección general de la EBY, podría optar por dar su aprobación, según las primeras insinuaciones de su liderazgo. Por su parte, el oviedista Jorge Oviedo Matto, continuaría fiel a su alianza con HC.
Todo este incierto proceder opositor en el Congreso, más la división provocada por el cartismo como reacción a la falta de votos para que Horacio jure como senador, requiere de Marito manos de un verdadero prestidigitador, a lo sumo con el fin de cumplir con los puntos más relevantes de sus promesas a un electorado que está atento a sus movidas.
Las cartas aparecen bien marcadas así para Colorado Añetete, que tendrá su primera prueba de fuego cuando se decida impulsar la investigación sobre la comuna esteña, en lo que se constituirá también en el cobro de facturas a ZI por parte de Marito, ya que éste sigue convencido que el clan Zacarías operó una “traición” durante las elecciones del 22 de abril, para que el candidato colorado perdiera en el Alto Paraná, en extrañas circunstancias, porque en los demás cargos fue holgada la ventaja para la ANR.
Ocurrió así notoriamente en la lista para el Senado donde estaban juntos HC y ZI, así como en la elección para diputados nacionales que dio el triunfo a Justo Zacarías, hermano de Javier y ex gobernador, quien ahora ya nota que se está impulsando la investigación sobre su cuestionado paso por el cargo, nada menos que por iniciativa del nuevo gobernador, perteneciente al movimiento Añetete, Roberto González Vaesken.
La ofensiva abdista contra el cartismo y especialmente ZI, se da en un complejo escenario político, porque sólo podrá tener éxito negociando con la oposición, sin descuidar al mismo tiempo el frente interno partidario, ya que en la ANR, Añetete no controla, por ejemplo, la junta de gobierno, aunque la llanura y el hecho de fijar su agenda en conjunto con el clan esteño, más la lapicera de Marito, podrían incentivar la migración de la dirigencia seccionalera cartista hacia el abdismo.
Es lo que ya estaría pasando ahora, incluso antes de la toma de posesión del 15 de agosto, con algunos nombramientos en el gabinete y con las ofertas de cargos para seccionaleros, procedentes del propio riñón de la dirigencia de Añetete, con tal de mermar la fuerza del cartismo y allanar el camino hacia la tan necesaria gobernabilidad, pero poniendo en riesgo la lucha contra la impunidad.




























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