“Zorros” esteños no sólo roban a los infractores, sino a la propia comuna

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El esquema de corrupción en la intendencia de Ciudad del Este no conoce de quiebre y menos de pausa, en su tarea de generar riqueza malhabida en favor de quienes lo sustentan. Hace una semana nuestra hoja arrancó una investigación y comprobó varias cuestiones; dos de ellas, quizás las más importantes: el robo al contribuyente y la traición al esquema que intentará implementar el Gobierno que asumirá en agosto. Cayó en nuestro poder al menos 30 boletas de contravención que ya fueron cobradas a los infractores, pero cuyos montos nunca ingresaron a las arcas de la comuna. Surge de nuevo como cabecilla de estas irregularidades Carlos Florenciáñez, director de Tránsito; quien comanda un verdadero ejército de Policías municipales, en su mayoría marcados por la corrupción. La intendencia y su titular, Sandra McLeod, les brinda protección. Eso queda más claro que agua.
Los hechos de corrupción que sacuden a la comuna tiene varios frentes y quizás el de la Dirección de Tránsito es el más delicado. Bajo el liderazgo del ex militar Carlos Florenciáñez fue montando un perfecto sistema de tráfico de influencias y de verdaderos negocios a través de multas, en complicidad con los policías de tránsito. El director de esta unidad es tan poderoso que se da el lujo de decidir cuestiones inherentes al mismo funcionamiento de la Intendencia. Dispone de todo un ejército de recaudadores, entre gente de civil que oficia de informantes y de Policías que cometen todo tipo de tropelías, escudados en el uniforme.
En nuestra mesa de trabajo llegaron varias denuncias, que destacaban el funcionamiento de esta rosca de mafiosos liderados por Florenciáñez, y después de trazar un plan de investigación, los elementos probatorios comenzaron a llegar a nuestras manos. La primera de ellas ya lo publicamos en una edición anterior.
Pudimos acceder a más de 30 boletas de contravención, que no ingresaron a la arca municipal, porque el infractor terminó negociando por debajo de la mesa con los responsables de la Dirección de Tránsito, coima mediante. El automovilista no tiene otra salida que acceder a la extorsión del “zorro” (Policía de Transito) so pena de que su vehículo sea secuestrado y retenido en la Municipalidad. Una vez que ingrese a ese predio podrá pasar de todo; inclusive hasta desaparecer el automóvil. El esquema está tan bien montado que el infractor no ve otra salida que “negociar” en el mismo momento de cometida la infracción. En la jungla de cemento de Ciudad del Este todo vale.

Multas
La falta más frecuente cometida por un automovilista -según se pudo observar en la papeleta de multas- es por cruzar el semáforo en rojo o por giro indebido. Las sanciones para ambos casos, son 20 jornales mínimos (1.260.000 guaraníes) y 8 jornales mínimos (504.000 guaraníes), respectivamente. Esto en el caso de que tenga que ser pagados, legalmente, en caja. Pero estos montos terminan siendo “negociados” por menos de la mitad del valor correcto, establecido en la legislación pertinente, a modo de coima, como queda registrado en cada boleta descartada. En cada papeleta se observa un monto determinado, escrito a bolígrafo, que serviría como un control interno, para determinar la recaudación paralela, para la “repartija” posterior.
En la materia que nos ocupa, el dinero de la infracción jamás ingresó a la caja municipal. Las boletas en nuestro poder suman en total unos 35 millones de guaraníes de multa, dinero desviado de las arcas municipales y transformado en coima, que fue a parar a los bolsillos de los agentes de tránsito; al director y de otras autoridades y de sus padrinos.
Cabe destacar que Florenciáñez es hombre de absoluta confianza de Javier Zacarías; ex intendente. Responde directamente al líder del Frente para la Victoria; hecho que lo ubica hasta por sobre la misma jefa comunal, Sandra McLeod, esposa de Zacarías.
Tan confiado de la impunidad que lo protege, Florenciáñez no se preocupó de eliminar las pruebas que lo incriminan. Las boletas de contravención fueron arrojadas en un basurero de la Intendencia y nuestras pesquisas nos llevaron a ese recipiente.
En base al cálculo realizado, la Dirección de Tránsito generó un ingreso, por fuera de la caja, de más de 16 millones de guaraníes, que fue a parar en los bolsillos de los inescrupulosos agentes de tránsito, “capitaneado” por su titular, Carlos Florenciáñez.
Articulación de pruebas
Un periodista de nuestro medio se hizo pasar por un contribuyente y se acercó a una ventanilla de la Municipalidad con la intención de hacer algunas averiguaciones que terminen por corroborar nuestras sospechas. Presentó 4 boletas de dichas boletas y una funcionaria respondió algunas consultas. Las boletas tienen las numeraciones siguientes: 000053, 00369, 0001483 y 0001701.
La consulta fue si estas boletas fueron abonadas y tras el chequeo en el sistema informático, la respuesta fue negativa. El monto que fijan estas boletas por contravenciones al tránsito hasta el momento tienen destino desconocido.
Fue el eslabón que faltaba para cerrar el círculo en el proceso de demostración de la alta corrupción que rodea la Dirección de Tránsito, bajo la administración de Florenciáñez.

Historial
La impunidad del ex militar es conocida por todos. A nadie escapa que es hombre de absoluta confianza de Zacarías Irún. Hace un poco más de dos años el funcionario fue destituido de sus funciones por la intendenta McLeod, a raíz de una serie de hechos de corrupción. No existió manera de salvarlo. Eso duró poco, pues al tiempo reasumía y con todos los honores.
Cabe mencionar que los hechos de corrupción no acabaron, debido a que el destituido seguía operando. Con su retorno, el esquema quedó nuevamente abierto.
Tampoco queda atrás la Dirección del Transporte Público, bajo gestión del no menos polémico, Teodoro Román, quien, gracias, a su “eficiente” labor, también ya ha amasado una buena fortuna, al lucrarse con la supuesta fiscalización de los buses en pésimo estado.

Contraloría
Existen varios pedidos de auditoría que deben ser llevados adelante por la contraloría; pero todos ellos trabados gracias a las influencias del jefe del clan. Han pasado 12 años que Zacarías no permite que la Contraloría General de la República audite la gestión municipal es ese lapso.
En agosto asumirá el partido Colorado y Zacarías, hasta el momento, se muestra influyente en el entorno de Horacio Cartes, y si eso se consolida deberán pasar cinco años más de impunidad absoluta y los impuestos municipales y los negocios de la comuna seguirán engrosando cuentas bancarias privadas. 

Escribe: Federico Herreros T.
federicoherrerost@gmail.com

 

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