A dos años de vigencia “Ley de Sacoleiros” no beneficia a CDE

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A dos años de vigencia del Régimen de Tributación Unificada (RTU) no  logra despegar y el impacto deseado en el comercio de Ciudad del Este está lejos de concretarse. Unos de los principales obstáculos es la falta de actualización de la lista de productos que los brasileños pueden comprar bajo el régimen.  

 

El RTU fue creado por la Ley 11.898/09, conocido en Paraguay con el nombre de Régimen Fronterizo de Comercialización (RFC) factura en promedio unos 32 mil 500 dólares al mes. La cifra es insignificante para un comercio que mueve unos 3 mil millones dólares al año.

En Brasil existen 856 microempresarios inscriptos, en tanto que en el lado paraguayo la cifra cae a 33 comercios, número insignificante teniendo en cuenta que Ciudad del Este tiene unas 4 mil tiendas, de pequeño y gran porte. Esa falta de interés no hace más que confirmar que el sistema no funciona, de no ser así la situación sería diferente. 

A finales del año pasado la Subsecretaria de Tributación (SET), organismo dependiente del Ministerio de Hacienda inició una campaña de información sobre el funcionamiento del régimen. Se realizaron charlas informativas, acompañado de ejemplos de cómo funciona el sistema, la facturación, la forma de envío y cómo acceder al software, desarrollado especialmente para los comercios que operan bajo el RTU. Participaron funcionarios de conocidas tiendas de la ciudad, pero el resultado no tuvo mayor impacto.  En principio se dijo que la falta de información era uno de los principales problemas, pero era evidente que ese no era el inconveniente.

Cuando se presentó la ley quedó claro que el objetivo era dar un marco legal a las operaciones comerciales de los compristas brasileños.  La ley  tributaria permite a los sacoleiros operar como microempresarios, situación que obliga al sector comercial de Ciudad del Este a completar el proceso de formalización, es por eso que se hablaba en principio de un paso más hacia la formalización de la zona.

La formalización creciente de la que hablan es beneficiosa para el RTU porque una vez convertidos en microimportadores, los comerciantes pueden venir a comprar en el comercio esteño, sin el temor de tener a las fiscalizaciones e incautación de sus mercaderías.

Es decir, esta herramienta permite a los compradores brasileños ya no ser tratados como marginales y ser víctimas de todo tipo de mal trato por los organismos de control fiscal y de seguridad del vecino país.  Una cuestión bastante atractiva, pero no lo suficiente cuando la compra y venta no genera beneficios. 

La Receita Federal (Aduana brasileña) reglamentó el funcionamiento de la ley. El régimen prevé una tasa de 25% en las importaciones procedentes de Paraguay, vía terrestre, entre Ciudad del Este (Paraguay) y Foz de Yguazú (Brasil). El control y la supervisión se realizan  en la aduana del Puente de la Amistad. La importación de los productos comprados en Paraguay se limita a las microempresas y microempresarios individuales. Las miniempresas deben tener ingresos brutos anuales de hasta 360.000 dólares (G. 1.576 millones) y los microempresarios hasta 60.000 dólares (G. 262 millones).

 

Larga historia

Esta legislación fue aprobada por el Congreso brasileño, después de casi dos años de debate, tanto en la Cámara de Diputados, así como en las Cámara de Senadores, donde el proyecto original, elaborado por el diputado de Cascavel, Fernando Giacobo, fue varias veces modificado hasta que finalmente fue aprobado el 9 diciembre del 2008.

El 9 de enero de 2009, el presidente brasileño Luis Inacio Lula Da Silva, en plena vacaciones, sanciona la Ley 11.898, creando así el RTU. Ese mismo año, el 10 de septiembre, se da a conocer el reglamentado de ley con la firma del decreto Presidencial 6.956, cuyo contendido fue divulgado por el Diario Oficial de la Unión. Esta legislación tributaria del Brasil fue sancionada el 8 de enero del 2009 y  fue reglamentada, vía  decreto número 6.956, el 9 de septiembre del mismo año.

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