*¿Justicia lenta o auxiliares de justicia protegidos?
Una fuerte preocupación genera la demora que, según manifiesta una de las partes, se viene registrando en un proceso judicial tramitado ante los Juzgados Civiles de la ciudad de Hernandarias. El afectado cuestiona la dilación del expediente y denuncia lo que considera un uso abusivo de incidentes y planteamientos que estarían obstaculizando el normal avance del proceso.
Se trata del juicio caratulado “Julián Federico Balbuena Arce c/ Playmet Ind Corp. S.R.L. s/ Cobro de Guaraníes en Diversos Conceptos – Juicio Ordinario”, Expediente N.º 183, Año 2024, iniciado hace aproximadamente dos años.
De acuerdo con la denuncia formulada por el afectado, durante la tramitación del expediente se habrían presentado sucesivos incidentes y planteamientos que, a su criterio, tendrían como finalidad dilatar innecesariamente la resolución del juicio, situación que califica como un posible abuso de los mecanismos procesales.
El reclamante también expresa su preocupación por la actuación del juez interviniente, Juan Roa, señalando que existiría una supuesta falta de observación o de adopción de medidas frente a los planteamientos que considera meramente dilatorios.
¿Existe un trato preferencial?
Uno de los principales cuestionamientos planteados por el afectado apunta al abogado José Estigarribia, quien representa a la firma demandada Playmet Ind Corp. S.R.L.
Según sostiene el denunciante, la permisividad frente a los reiterados planteamientos procesales genera la percepción de que el profesional estaría recibiendo un trato preferencial o una protección indebida por parte del juzgado.
No obstante, estas afirmaciones constituyen manifestaciones y sospechas del denunciante que deberán ser corroboradas por las autoridades competentes, por lo que no puede afirmarse como hecho comprobado la existencia de protección o connivencia entre el magistrado y el profesional mencionado.
El reclamo llegó a las autoridades judiciales
El afectado manifiesta que esta situación estaría siendo puesta en conocimiento de las máximas autoridades del Poder Judicial, solicitando que se analice la tramitación del expediente y se determine si existe una demora injustificada, abuso de los mecanismos procesales o alguna irregularidad que deba ser investigada.
La preocupación de fondo trasciende el caso particular: ¿cuánto tiempo debe esperar un ciudadano para obtener una respuesta judicial cuando considera que sus derechos laborales han sido vulnerados?
La justicia tardía puede terminar convirtiéndose, en los hechos, en una forma de falta de justicia. Por ello, el reclamante sostiene que no busca privilegios ni un resultado favorable por fuera de la ley, sino simplemente que su proceso avance dentro de los plazos razonables y con igualdad para todas las partes.
Piden transparencia y control
El caso vuelve a poner sobre la mesa el debate sobre la necesidad de garantizar una justicia ágil, independiente y transparente, evitando que los mecanismos procesales sean utilizados como herramientas de obstrucción.
La ciudadanía también tiene derecho a conocer si las demoras responden exclusivamente a la complejidad propia del proceso judicial o si, por el contrario, existen planteamientos manifiestamente dilatorios que deberían ser rechazados oportunamente.
Mientras el expediente continúa su trámite, el afectado espera que las autoridades judiciales superiores tomen conocimiento de su reclamo, revisen la situación denunciada y adopten las medidas que correspondan, si efectivamente se constata alguna irregularidad.
La pregunta queda instalada: ¿estamos ante una justicia inevitablemente lenta o ante un sistema que permite que determinados auxiliares de justicia prolonguen indefinidamente los procesos? La respuesta deberá surgir de los propios antecedentes del expediente y de las autoridades encargadas de garantizar el correcto funcionamiento del servicio de justicia.






























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