Actividad formalizada: el reto que el Gobierno pretende asumir hoy

114

Escribe: Luis Alen.

Casi siempre se utiliza el trillado pretexto de que “no hay trabajo”, para justificar la inserción de miles de personas en la economía informal y el contrabando, pero poco se ha tomado en cuenta que la creación de empleos formales puede ser una meta ahora accesible, una vez que se tome la decisión de impulsar por fin el desarrollo industrial de nuestro país.

El Gobierno de Horacio Cartes da señales claras al respecto, después que se conocieran las últimas operaciones anti contrabando, como en el caso de los 160 mil kilos de azúcar decomisada en depósitos de una conocida firma ligada al rubro supermercadista, o el mega allanamiento efectuado en el Mercado 4 de Asunción para el decomiso de variados productos de consumo masivo, especialmente argentinos.

Es que un modelo de economía donde la informalidad y el comercio ilegal imperen no puede continuar como sostén de un proceso de empleo o de dinamización económica, a estar por las mismas cifras de desarrollo y reducción de la pobreza, conocidas hace poco de fuentes oficiales.

Datos a favor de la formalidad

La informalidad y el contrabando nunca han sido elementos valederos para impulsar un proceso de desarrollo, ya que al no contribuir con el pago de impuestos, por ejemplo, ya están restando un factor relevante para la redistribución del ingreso y de los beneficios sociales a toda la población.

Los datos de la coyuntura económica señalan una situación paradójica, de cierto modo similar a la del año pasado. Se tiene crecimiento en el sector primario y procesador para la exportación, mientras que los datos parciales de consumo (de producción nacional e importada) muestran una actividad formal deprimida, ciertamente afectada por el ingreso de productos similares (inclusive de las mismas marcas) de contrabando.

Así, se han producido reducciones en las ventas de diversos materiales de construcción, notoriamente del cemento vendido legalmente, por lo que se puede estimar que la actividad del sector se está sustentando en el contrabando. En los medios de comunicación, se ha reportado recientemente bajas en las ventas de cemento, hasta del 40 por ciento.

Hasta el momento, los analistas estiman que el año 2014 seguirá siendo caracterizado un crecimiento del PIB dentro del promedio reciente de más del 4 por ciento, motivado por el buen desempeño de los rubros principales del sector primario e industrial orientado al exterior (granos, oleaginosas y carne), con exportaciones creciendo de manera importante.

Pero la imitada evolución de la demanda en el mercado formal y legal, a consecuencia sustancialmente del ingreso de productos de contrabando, centra la atención en la expectativa de reactivación hacia el segundo semestre de las inversiones y gastos estatales, con posible impacto positivo en el perfil general de la economía del país hacia finales del año.

Una variable clave para el desempeño del año será la evolución de la tasa de cambio. Se espera que ésta acompañe parcialmente la devaluación regional, sobre todo la del real brasileño, y con ello favorecer a la producción en general, especialmente la de origen industrial destinado a la exportación.

Con este panorama se puede argumentar sólidamente a favor de la gran posibilidad que otorga el desarrollo de la economía formal y de la industrialización como fórmula adecuada que propicie la creación de empleos a su vez formales. Mediante este expediente se podrá continuar con éxito los programas de reducción de la pobreza, durante este Gobierno.

El Ejecutivo divulgó los datos sobre la evolución de la pobreza, correspondientes al 2013, que muestran por primera vez en más de una década un cambio de tendencia en la pobreza extrema, que bajó a casi la mitad, de 18 a 10 por ciento.

Algunos sectores políticos y sociales pusieron en duda los números, pero la validación por un  comité Interinstitucional convocado por la Secretaría Técnica de Planificación (STP), conformado por personalidades independientes y organismos internacionales, confirmó su seriedad técnica. Se plantea ahora un período de análisis para analizar y explicar esta nueva situación, y para determinar si la tendencia se mantendrá en el futuro.

 Miembros del comité Interinstitucional y el ministro de la STP, José Molinas, coincidieron en que la reducción de la extrema pobreza se explica por al menos tres factores: el buen desempeño de la economía, la demanda mayor de trabajo, que generó un aumento de ingresos más elevado en los más pobres, y la estabilidad de precios de los alimentos.

Otra hipótesis incluye entre los factores incidentes el marcado incremento del gasto estatal (incluyendo empleos temporales y subsidios a los campesinos) durante el gobierno de Franco, por razones político electorales.

 

Pero lo cierto es que hay que darle una oportunidad a la creación de empleo formal como mecanismo de crecimiento de la economía y de la redistribución del ingreso con fines de reducir la pobreza. Todo ello requiere inicialmente de firmes acciones contra la economía informal, la evasión y el contrabando, que el Gobierno de Cartes está llevando a cabo con efectividad y buenos resultados.

Facebook Comentarios

Compartir