Alto Paraná, pieza clave en la estrategia del desarrollo paraguayo

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Escribe: José Martínez

La igualdad no supone un simple uniforme aplicado equívocamente a todos por igual, por el contrario, es un acto de justicia que debería obrar dándole a todos y cada quien, aquello que en derecho le corresponde.

Alto Paraná, dentro de la política de los gobiernos sucesivos, sufre una odiosa discriminación e injusticia que imposibilita su pleno desarrollo, con el agravante de generarse ello, un freno de antipatrióticas consecuencias para la República.

Un principio de igualdad sugiere que el perfil individual hace la diferencia y esto, justicieramente, posiciona en sitios únicos e intransferibles a cada región.

Nadie debería  poner en duda el potencial que constituye Alto Paraná y con ello el gran aporte que genera. El mismo, carente de visión estratégica, se diluye a través del Presupuesto General de Gastos de la Nación, sin consecuencias  inteligentes para el país.

Este despropósito administrativo que se aplica en contra de Alto Paraná, en nombre de una falsa interpretación de la equidad, no hace más que perjudicar  enormemente el progreso paraguayo.

 Los caudales de inversión pública para el Alto Paraná deberían ser del volumen de su aporte al fisco nacional. No por una simple ecuación de cantidad y sí, por la cualidad de una lógica de estrategia política que obliga a los administradores de la cosa pública a poseer la habilidad de reconocer en qué canasta poner la mayor cantidad de huevos, a los efectos de obtener  más beneficios.

Si sólo consideran a la región como una mina a la que hay que explotar  irracionalmente, lo único que estamos haciendo es debilitar a la  gallina de los huevos de oro.

Lo  dicho constituye una sentencia del sentido común, y es por eso que deberían mover las piezas del ajedrez político y jurídico, para que Alto Paraná tenga en sus manos, de forma urgente, las herramientas  necesarias para cumplir con sus muy altos compromisos de  competitividad nacional e internacional.

La falta de inversiones del gobierno nacional en la región, es un pecado político de la dirigencia nacional y en esto, no resulta menos comprometedora la incomprensible inacción de nuestros legisladores departamentales, a sabiendas que la región constituye la plataforma  nacional, que dotada de obras y servicios de calidad, puede hacer la diferencia que se ve, entre un país desarrollado y otro, sufriendo la agónica continuidad  de los índices negativos.

La explotación de la región, sin las necesarias reinversiones para conservar su ya demostrada efectividad, es una reiteración que a más de temeraria,  económicamente,  y desacertada políticamente,  debe ser corregida más rápido que pronto.

Darle a CDE y Alto Paraná lo que a ellos pertenece, no decepcionará. La región lo ha demostrado con su formidable comportamiento en la tarea de generar riquezas para el país, es la hora de diseñar un plan de reinversiones, financiado con los propios recursos regionales.

El marco político legal para canalizar la propuesta, es tarea que los  señores legisladores departamentales deberían anotar entre sus prioridades.

El cumplimiento de sus obligaciones para con la República exige estrategias desafiantes y en ésta ocasión, el desafío lo tienen en casa. Por la región y por la patria, ¡manos a la obra!

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