“Autoblindaje” para facinerosos

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La perversa modificación del artículo 201 de la Constitución Nacional por los parlamentarios es al sólo efecto de “autoblindar” a los facinerosos que pululan en ambas cámaras del Congreso Nacional.

De esta manera nuestros representantes continúan burlando y pisoteando los genuinos derechos de la ciudadanía, que confiada depositó sus votos en las urnas en la mayoría de ellos, para que la protejan de las injusticias que se cometen diariamente contra los más débiles.

La semana pasada la Cámara de Senadores cerró el círculo de un siniestro proyecto de ley que nació en Diputados y por el que los legisladores decidieron blindarse para evitar la aplicación del artículo constitucional de la pérdida de investidura, y así evitar pasar por la misma experiencia que los ex senadores Oscar González Daher y Jorge Oviedo Matto, que recientemente fueron expulsados del Congreso, por los famosos “audios”.

Aquellos parlamentarios que votaron en contra de la modificación de citado artículo constitucional creen que el ideólogo de todo esto es el actual presidente de la República, Horacio Cartes, que en el próximo periodo gubernamental jurará como senador, y de esta manera ya abre el paraguas para evitar cualquier cuestionamiento, que de seguro encontrará en el nuevo parlamento, y atendiendo, que de triunfar Marito, se encontrará con una mayoría opositora.

A pesar de que ya está todo cocinado en la cámara alta, el senador colorado Juan Carlos Galaverna afirmó que el nuevo Congreso puede volver a estudiar y derogar la nueva ley, que parió de manera totalmente ilegal, ya que sin enmienda y reforma constitucional, modificaron, nada menos, que un artículo (201) de la Carta Magna. De esta misma manera interpretó el legislador Miguel Abdón Saguier, quien lamentó que, una vez más, se haya violentado y pisoteado el estado de derecho.

Ante toda esta tropelía que cometió una mayoría de los legisladores, tanto en Diputados como en Senadores, sin dudas, generó una repulsa generalizada de la ciudadanía honesta del país, y que si continúan cometiendo arbitrariedades, se volverá a dar el reciente marzo paraguayo, donde el pueblo salió a la calle para defender la Constitución Nacional y exigir respeto a las normas jurídicas vigentes.

Está más que demostrado que esta ley aprobada en el Congreso, la semana pasada, es un elemento de impunidad que habilita a legisladores a cometer delitos comunes, y del que abunda en las dos cámaras. Con el posicionamiento, hasta llamativo, de algunos legisladores, que hasta hace poco defendían los genuinos derechos del pueblo, se consiguió una vez más el pisoteo de la Constitución, al reglamentar o modificar el artículo 201, de manera burda, ya que las vías para hacerlo son a través de enmienda o reforma.

Ante que dar un paso adelante en la incipiente democracia paraguaya, se dio un paso atrás, con el duro golpe asestado a la actual Carta Magna, donde una mayoría de parlamentarios (diputados y senadores) alteraron el orden original de un artículo, sin el debido paso exigido. De esta manera se vuelve a quebrantar el estado de derecho, que constantemente está siendo infringido en los últimos tiempos.

 

El pueblo no debe quedarse callado y expresar su repudio sólo a través de las redes sociales y la prensa, sino tiene que recurrir a la última arma que queda, cuando se rompe el hilo de la democracia, cual es la movilización pacífica, para evitar así que los políticos facinerosos salgan con las suyas.

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