La pelea intestina desatada entre el líder de Frente para la Victoria, Javier Zacarías Irún y su amigo y confianza, el concejal Alberto Rodríguez, es el preludio de la crisis que se viene generando al interior del clan Zacarías y que puede tener sus graves consecuencias para las próximas elecciones municipales.
La hoy pública divergencia entre el ex intendente esteño y su principal brazo derecho, Alberto Rodríguez, preocupa a los más próximos referentes del clan Zacarías, grupo político que buscará, por todos los medios, retener el segundo municipio más importante de la República, para así continuar apropiándose de los bienes públicos.
El problema entre Zacarías y Rodríguez no es político institucional, sino económico y personal, según lo confirmó gente del propio entorno del clan. La situación se habría agudizado en los últimos días, y el eterno “recaudador” de los Zacarías, no estaría dispuesto a fumar la pipa de la paz, con su antiguo jefe, por la marcada diferencia surgida, últimamente, sobre algunos negocios de carácter privado.
Mientras quienes manejan la municipalidad de Ciudad del Este se pelean por botines, el pueblo debe soportar estoicamente. Los funcionarios comunales tienen que seguir esperando percibir 4 meses de salarios atrasados, las empresas proveedoras deben formar fila todos los días para tratar de cobrar sus haberes y a esto se suma las multimillonarias deudas de la institución que mantiene con los bancos de plaza, y que no son honradas a cabalidad.
La comuna paranaense, mirando desde esta óptica y viendo todo lo que esta pasando, parecería que se encuentra a la deriva. Sin embargo, curiosamente, quienes administran los multimillonarios recursos que ingresan en la institución, llevan una vida opulenta, llena de ostentaciones, que no se compadece con el terrible drama social que enfrenta un alto porcentaje de los compatriotas de esta comarca fronteriza.
Pero en contrapartida y para evitar que prosiga esta política servil y considerada una verdadera afrenta hacia la población, hoy en día la ciudadanía tiene una nueva cultura cívica, un nuevo despertar, lejos de aquella política caudillista, que con promesas y canonjías se la engatusaba. Eso ha quedado atrás, y hoy el pueblo tiene la palabra si quiere cambiar el gastado sistema prebendario, que tanto daño ya ha causado a la sociedad.
Para evitar que las autoridades sigan burlándose de quienes los instalaron en el poder, ahora existe la magnífica oportunidad para dar vuelta la historia y acabar con 13 años de total anarquía en la municipalidad de la capital del Alto Paraná, que desde el 2001 está en mano de un clan perverso, que nunca le importó y le importa el porvenir y el bienestar de su pueblo. Sólo le interesa seguir engrosando sus cuentas corrientes. (sic)
El pueblo que tiene la poderosa arma, cual es el voto, en un país donde impera la democracia, tiene la posibilidad de castigar a quienes hacen mal sus tareas, y premiar a aquellos, que cumplieron con sus compromisos electorales. Basta de jugar con la ilusión del pueblo, que sueña con una vida mejor y más llevadera.
Zacarías y Rodríguez, en estos momentos, se pelean por la plata del pueblo, por ese dinero que el contribuyente fue a honrar su compromiso tributario en la comuna paranaense. Es humillante y vergonzosa la manera como este clan se aprovecha de la docilidad de la ciudadanía, para continuar aplicando sus fechorías. ¡Basta ya!





























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