La Unión Europea (UE) y Brasil celebraron el lunes pasado una cumbre para dar su apoyo político a la negociación de un acuerdo de asociación entre el bloque europeo y los países del Mercosur, estancada desde hace años.
La presidenta brasileña, Dilma Rousseff, junto a los presidentes del Consejo Europeo, Herman Van Rompuy, y de la Comisión Europea, José Manuel Durao Barroso, hicieron un balance de unas negociaciones que las partes retomaron en 2010 pero que no registran grandes avances en el terreno comercial dado que todavía no se ha producido un intercambio de oferta de acceso a mercados de sus productos.
“Si se quiere seguir (con países) por separado, lo tendríamos que estudiar”, apuntaron los directivos de la Comisión Europea, al tiempo que negaron haber recibido “ninguna indicación formal de Brasil u otro socio del Mercosur para cambiar el enfoque de esta configuración y continuarla en otra”.
Las fuentes añadieron que esperan que los estados del Mercosur (Brasil, Argentina, Uruguay y Paraguay, dado que Venezuela, que entró más tarde en el grupo, aún no participa de pleno en los trabajos con la Unión) “lleguen a un consenso entre ellos sobre qué nivel apropiado de ambición, que esperamos que sea alto, debe haber en las negociaciones para que éstas avancen”.
Por lo que se refiere a las consultas que tienen ante la Organización Mundial del Comercio (OMC) la UE y Brasil sobre las tasas fiscales “discriminatorias” que impone ese país a importaciones comunitarias, las fuentes dejaron claro que “no van a proyectar una sombra en la muy buena relación que tenemos con Brasil”.





























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