Cartes advierte a líderes de ANR que el Estado ya no es un botín

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En la presentación de su plan de inversiones a la Junta de gobierno del Partido Colorado, el presidente Horacio Cartes fue contundente al afirmar que necesita concentrarse de ahora en más en llevar a cabo una gestión del Estado que sea fructífera en resultados. De lo contrario, advirtió a los dirigentes colorados que la ANR podría volver a la llanura, en el caso de no de cumplirse este objetivo.

El jefe de Estado sabe que para cumplir con la meta de mejorar la gestión administrativa del lento y pesado aparato estatal, debe luchar contra las lacras de planillerismo, nepotismo y corrupción que azotan las distintas dependencias del Gobierno. El partido de gobierno precisamente es una especie de agencia de empleos para miles de adherentes.

Cansado de los “pecheos” de sus correligionarios, HC se propone de ahora en más poner todas sus fichas en un plan de inversiones que permita salir de la pobreza y lograr un desarrollo autosostenido, según comunicó a los líderes colorados. Anunció que se dedicará prioritariamente a esta tarea y no a ser sólo una especie de gerente de la agencia de empleos llamada ANR.

Sugestivas reuniones coincidentes

El presidente Cartes concertó dos reuniones vitales para su gobierno en una sola semana. Primero dio un ultimátum a los funcionarios principales de Aduanas para que prioricen la recaudación orientada el Estado, en vez de dirigir la mayor parte de los fondos a alimentar los famosos maletines para la corona, que ahora se irían más bien a los emergentes liderazgos colorados antes que al mismo jefe de Estado.

Tres días después acudió a una sesión especial de la junta de gobierno de la ANR, en la que volvió a reiterar lo que ya había señalado al inicio de su gestión, de que no permitirá que los políticos le marquen su hoja de ruta, y menos aún le indiquen el rumbo de su gobierno al vaivén de los sinuosos acordes de las luchas intestinas de la principal corriente partidaria del país.

HC dejó en claro lo que ya habíamos expresado en varios comentarios de esta misma columna de opinión, acerca de que los políticos deben darse cuenta que se acabó el tiempo en que la gestión del Gobierno estaba supeditada a las prioridades de las internas partidarias del partido en el poder o de los intereses de grupos de presión, empotrados tanto en el Congreso como en el Poder Judicial.

Tal vez más de uno apunte que hay una cierta contradicción de Cartes con los masivos nombramientos de operadores políticos en algunas instituciones, como Yacyretá o Puertos, lo que iría a contramano de una buena gestión y de la declamada política de contrataciones de personal solamente con concurso de méritos y aptitudes.

Los periodistas que le preguntaron precisamente a HC sobre la incorporación a la EBY de un joven seccionalero capitalino, con jugoso salario y con rango de virtual planillero por no definirse sus funciones, no se percataron del significado de la respuesta del jefe del Ejecutivo. Cartes les contestó escuetamente: “es mi amigo de hace mucho”. HC no dijo que fue por una concesión política o porque deseaba el apoyo de liderazgos barriales, sino simplemente por una amistad de años atrás.

La respuesta a la prensa va a tono con la advertencia dada a la cúpula de la ANR, de que no permitirá injerencias políticas en el nuevo rumbo de su gestión. Atrás quedaron los tiempos en que los gobiernos de turno estaban supeditados a las arremetidas de las internas partidarias o a las apetencias desmedidas de poder de políticos y hasta de militares, como el recordado caso de la pelea entre Juan Carlos Wasmosy y el general Lino Oviedo, y de éstos con el jefe partidario colorado Luis María Argaña.

La regla general a cumplir será la buena gestión administrativa, alejada de los avatares políticos, con el estricto cumplimiento de los manuales en el caso de las incorporaciones de personal, pero con excepciones para los “amigos”, es decir a quienes acompañan desde sus puestos de liderazgo político a los planes de gobierno, pero nunca como una especie de política de toma y daca, o como respuesta a un chantaje de los políticos.

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