Cartes haría movidas en su gabinete para dar nuevo empuje al Gobierno

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Llegó el momento esperado de los cambios en el gabinete, en el marco de un nuevo impulso que se quiere dar al Nuevo Rumbo de Horacio Cartes. De la toma de decisiones para dar al Gobierno una mayor dinámica, dependerá el mismo futuro exitoso de la ardua labor que encara el Jefe de Estado en los frentes político, económico y social.

Los medios de prensa y la ciudadanía en general enviaron un mensaje claro de insatisfacción sobre el desempeño de las instituciones públicas y la política, en áreas claves como seguridad y obras de infraestructura, en las que no se ven los resultados esperados, que engloban tareas muy relevantes como la merma de la inseguridad reinante y la pronta realización de obras que aseguren una mayor dinámica económica.

El presidente Cartes deberá aprovechar también los cambios de ministros y titulares de entes, no sólo para insuflar nuevos bríos a una administración cuestionada en forma llamativa por la lentitud en presentar resultados en sectores tan sensibles, sino también para movidas de tinte netamente político, que posibiliten traer mayor tranquilidad a sus pilares de apoyo, como son el Partido Colorado y el empresariado.

Casi nueve meses después de asumir la presidencia, HC no realizó cambios de ministros ni de titulares de las principales entidades estatales, lo que muestra que es reacio a realizar remociones sin una profunda y serena reflexión. Lo que se busca, en esencia, es dar la necesaria seguridad en su cargo a los titulares de ministerios, secretarías y empresas públicas, pero eso no significa un cheque en blanco para sus gestiones, sino que, por el contrario, deberán estar sometidos a una constante evaluación de resultados, según lo dijo el propio titular del Ejecutivo.

El ministro secretario de la Presidencia y virtual jefe de gabinete, Juan Carlos López Moreira, es quien se encarga de tomar el examen para luego pasar su informe al jefe de Estado. Se anuncia en los pasillos palaciegos que los cambios vendrían en el mes de mayo, en el marco de movidas políticas que Cartes está pensando realizar, con el fin de calmar la insatisfacción ciudadana por la escasez de resultados en algunos sectores del Gobierno, las denuncias de corrupción que habría en otros, así como por el deseo de continuar apareciendo como el “dueño de la pelota” en el ámbito nacional.

Calmar a la tropa y

a los empresarios

Las movidas, además de tranquilizar a la ciudadanía, deberán darse lógicamente atendiendo a las consecuencias políticas que acarrearán para HC, especialmente en las carpas coloradas y en el seno del empresariado, que son los soportes naturales del poder cartista.

Si bien la “tropa” republicana ha estado más calmada últimamente, se notan todavía algunas resquebrajaduras dejadas por el descontento a la hora de repartir la torta de los cargos, notado en los festejos de la asunción presidencial del 15 de agosto. Los cambios en el gabinete y en los entes podrían ser aprovechados para relevos que promuevan rostros más relajados en la dirigencia colorada, en momentos en que HC requiere de una afirmación de su liderazgo partidario para ser el gran árbitro en las municipales del año próximo.

El otro frente, el de los empresarios, se halla convulsionado por la falta de buenas noticias en materia de seguridad en el Norte del país, en la lucha sin resultados positivos contra el EPP, así como por el tema del contrabando, que no para de crecer y que afecta en forma creciente a los sectores más vulnerables por este flagelo. Varios proyectos de inversión están varados por causa de la inseguridad y el contrabando.

Un cambio en la imagen del país en el accionar de las fuerzas de seguridad, en la fiscalía y en el mismo Poder Judicial, no vendría mal, aprovechando las movidas políticas que se avecinan. En el Senado ya se está manejando la idea de introducir en los acuerdos políticos a raíz del nombramiento de un nuevo miembro del Tribunal Electoral, la negociación política entre los partidos para la renovación de la Corte Suprema de Justicia, algunos de cuyos miembros son investigados por evidencias de pagos de coimas para favorecer penas menores a narcotraficantes presos.

En descargo del Gobierno se puede afirmar que hay funcionarios que están haciendo bien su trabajo, como el caso de la lucha sin cuartel del Ministerio de Industria y Comercio contra la introducción de azúcar y de otros productos de consumo masivo procedentes de la Argentina y el Brasil.

Asimismo, resulta a todas luces destacable la movilización de esfuerzos coordinados entre organismos del Estado y el Indert para atender a campesinos sin tierra, como el caso Ñacunday, o la toma de medidas adecuadas para disminuir el déficit de viviendas en todo el país a través de la acción de la Senavitat, que ahora utilizará una donación del Gobierno de China Taiwán de US$ 70 millones recientemente aprobada por el Congreso.

Pero un motivo real de preocupación también lo es que, a causa del contrabando, las ventas de algunos sectores económicos han mermado, a pesar de las medidas adoptadas de lucha contra el ingreso ilegal de mercaderías.  La coyuntura económica muestra señales paradójicas: por un lado, buenos números del sector primario exportador; por otro, señales de desaceleración en el consumo de productos legales, a causa del contrabando. Mientras que la actividad económica que suele generar el Estado, todavía denota poco dinamismo, lo que resulta en un gran factor de contracción económica, cuando debía ser lo contrario.

 

De allí que, además de las movidas típicamente políticas, Cartes necesita realizar los cambios que apacigüen el descontento ciudadano sobre los estándares de calidad en la política y en las instituciones públicas. La firmeza demostrada contra el comercio ilícito debe ir acompañada por otras medidas anticorrupción en el Estado, e incluso en los demás poderes, además del Ejecutivo.

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