Cartes llega más entero y Alegre con fisuras, a la justa electoral

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Pese a la campaña de desprestigio que intentaron instalar, sin éxito, contra Horacio Cartes en la Alianza líbero-oviedista, resulta notorio que el empresario llega sólido y bastante más entero que su contrincante oficialista Efraín Alegre, a los comicios del próximo domingo 21 de abril.
Cartes ha sabido contrarrestar las acusaciones de todo tipo que le endilgaron, repetidas hasta el cansancio como las de narcotraficante o lavador de dinero, pero sin ninguna prueba concluyente. Sin embargo, su contendor Alegre se ha ido sumiendo cada vez más en contradicciones con su discurso supuestamente anticorrupción, con las escandalosas revelaciones de negociados y corruptelas de todo tipo durante su paso por el Gobierno así como en la actual gestión de Federico Franco. La sólida imagen de Cartes ante el electorado se ha beneficiado con el buen manejo de los fondos de la campaña colorada, ya que los recursos han procedido en buena parte de los mismos bolsillos del empresario, además de la utilización de los aportes del subsidio electoral previsto en la ley. En cambio, la campaña de Alegre se ha ensombrecido con las inquietantes formas de uso de los recursos estatales, como por ejemplo en el caso del Indert con la compra de tierras ligadas al Unace, a cambio de la adhesión oviedista de última hora, así como con la desembozada conversión de la entidad binacional Yacyretá en financista de los viajes electoralistas del candidato oficialista.
Los liberales han repetido los mismos errores que provocaron la caída del Partido Colorado en 2008. Por de pronto, aparece en forma clara que no han aprendido la lección que los colorados por lo visto han digerido muy bien estando en la llanura, ya que no han movido casi ningún dedo para beneficiarse con los recursos del Estado, pese a que todavía mantienen a gran parte de sus afiliados en la función pública.
Todo esto hizo que se consolidara la imagen de liderazgo que ya le sirvió a Cartes para mantenerse a la cabeza de las intenciones de voto de la ciudadanía, en los meses de la campaña electoral a partir de la interna colorada, que había ganado en forma contundente. Esta posición de liberazgo ha beneficiado también a las candidaturas para el Senado del Partido Colorado, según revelan las encuestas.
Alegre, por su parte, aparece cada vez más con una imagen fisurada, fomentada por informes descalificadores en la prensa, después de ser publicados los destalles del escandaloso manejo de fondos en el Ministerio de Obras Públicas durante su gestión en dicha institución entre 2008 y 2011, durante el gobierno de Fernando Lugo.
El deterioro en la imagen de Alegre ya se había dado en ocasión del clamoroso fracaso en la negociación con Unace tras el fallecimiento del general Lino Oviedo, con el fin de ampliar la Alianza dejando de lado a Rafael Filizzola en un fallido intento por fortalecer la dupla presidencial con los votos oviedistas. El tardío acuerdo con los oviedistas para el voto útil podría restarle algunos puntos a la gran ventaja que lleva Cartes de cara a los comicios, pero la revelación del escandaloso negociado detrás de la alianza, así como la fuga de votos descontentos por la presencia oviedista, harían que se compense nuevamente la aparente subida de Alegre en la preferencia electoral.
Para desgracia de Alegre y beneficio de Cartes, se tiene además una gestión muy cuestionable del presidente Federico Franco en el Gobierno, con los casos de denuncias que han surgido en varias áreas sobre manejos poco claros de las finanzas públicas. Es como si el mismo gobierno liberal conspirara contra las posibilidades de Alegre de cara a los comicios.
Es notorio que el haber entregado el poder al Partido Liberal en junio pasado fue una jugada maestra de los colorados para facilitar su vuelta al poder este año de la mano de Cartes, con el desgaste y desprestigio que supone el ejercicio del poder sin mayores éxitos contra la corrupción empotrada en los entes públicos desde la época de los gobiernos colorados.
Para los electores no colorados, votar por Cartes significa por eso la confianza en una persona que podría poner orden en una administración estatal que está a la deriva y sumida en una profunda corrupción, con directores de entidades que sólo se afanan en recaudar cada día más para sí mismos, para la corona o para la financiación de la campaña política.
Sobre todo resalta la imagen de hombre emprendedor exitoso de Cartes, tanto en sus empresas como en el ámbito deportivo, lo que le otorga una aureola de persona bien entrenada para dirigir al país en momentos en que hace falta una mayor eficacia en la gestión del Estado, con el objetivo de crear más fuentes de trabajo en el sector privado en vez de en el sector público, disminuyendo así las tensiones sociales.
Resta por ver si Horacio podrá también poner en vereda a sus propios dirigentes, su “tropa”, que envalentonados por un eventual éxito en las elecciones, pedirán cupos de poder y cargos con toda seguridad, quedando a cargo del nuevo presidente instalar los límites necesarios con el fin de evitar una nueva “rifa” de los intereses nacionales.

 

Escribe: Luis Alen
lusialgo@yahoo.com

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