Cartes necesita resultados, pero la ANR sólo le reclama más “zoquetes”

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El Gobierno de Horacio Cartes va armando un escenario propicio para mostrar los primeros resultados exitosos de su gestión, pero su propio partido Colorado le está haciendo dificultoso ese andar triunfal, por cuanto las demandas de cuotas de poder por el extemporáneo internismo le reducen las posibilidades de una lucha sin cuartel contra la corrupción y el despilfarro de recursos en el sector estatal.

No escapa a un análisis serio que sin un control efectivo del Gobierno y de sus recursos financieros, por parte de HC y de su equipo de técnicos que le responden directamente, el jefe de Estado no podrá sentar las bases de una buena gestión, que luego le permita mostrar a la ciudadanía el cumplimiento de sus principales promesas electorales, como son la reducción de la pobreza y el cambio del modelo de subdesarrollo que ha sido la causa de la marginación de tantos compatriotas de los beneficios del crecimiento económico.

Tras la consecución de las leyes que le habilitan a gerenciar una administración pública diferente a las anteriores, como la Alianza Público-Privada (APP) y la de Responsabilidad Fiscal, ahora le corresponde a Cartes lidiar en una titánica lucha contra una estructura acostumbrada a los desvíos de fondos y a los negociados particulares de funcionarios con sus aliados del sector privado.

Ejemplos sobran de las prácticas de esta “nomenklatura” corrupta, como las denuncias en Aduanas de recaudaciones paralelas o de las escandalosas rapiñadas en los municipios contra los recursos del Fonacide, en las cuales hay claras evidencias de la participación de padrinazgos políticos de la cúpula de la ANR, además de la existencia de ligazones con otros partidos de la oposición.

La creación del Centro de Gobierno en el Poder Ejecutivo, para el seguimiento puntual de los proyectos, tiende en la dirección correcta de ejercer una especie de superintendencia sobre el manejo de los fondos públicos, en una instancia previa a las tareas de control de entes como la Contraloría, la Fiscalía y el Tribunal de Cuentas, que ya sólo realizan una labor de fiscalización una vez realizados los desvíos tantas veces denunciados. Esto, si es que realmente actúan en cumplimiento de su misión constitucional, porque las más de las veces no lo hacen.

Lejos de los avatares políticos

La intención primigenia de Cartes de alejar la política de la economía y de su gestión exitosa, sigue intacta, pese a las presiones de la cúpula de la ANR y de los demás partidos con representación parlamentaria. Pero la permanencia de un modelo autónomo de gobernanza, sin dependencia de los avatares políticos, parece quedar supeditado ahora al modo en que HC solucione el problema de la interna partidaria.

No es ningún secreto que les resulta sumamente desagradable a los políticos que Cartes les haya sacado, por ejemplo, el voto favorable para no pasar por el Congreso las alianzas con el sector privado para obras y servicios públicos. Sin este elemento de presión parlamentaria, tanto el partido Colorado como las demás agrupaciones políticas quedaron muy debilitados en su capacidad de extorsionar al Poder Ejecutivo.

Con el Centro de Gobierno y con la APP en sus manos, para HC el camino parece más allanado para mostrar buenos resultados a corto plazo, pero ahora se encuentra con el escollo mayúsculo de poner freno a la dirigencia colorada acostumbrada a dar zarpazos a los recursos del Estado.

La cúpula colorada es la primera que debería estar interesada en el buen derrotero del Gobierno para cumplir con las promesas electorales ante la sociedad, pero la urgencia de atender los reclamos de operadores y punteros deseosos de contar con las alforjas llenas con la mira puesta en la campaña electoral interna de las municipales del año próximo, genera un manto de duda sobre la real capacidad de ordenar la gestión gubernamental con la finalidad de poner coto a la corrupción y a los desvíos de fondos.

Ni siquiera el dato optimista de que se crearon más de 60 mil nuevos puestos de trabajo en el último trimestre del año anterior, coincidente con los primeros meses de gestión del presidente, conmina al coloradismo a dejar de ser la más antigua y grande agencia de empleos que resulta hasta ahora.

La creación de empleos ha sido el resultado de la confianza de muchos inversionistas que han apostado por la firmeza del nuevo Gobierno para poner en práctica sus programas de desarrollo, a través de la legislación adecuada y de un liderazgo sin discusión de HC tanto en su partido como en el resto del arco político parlamentario, lo que fue demostrado con la aprobación de las leyes requeridas por el Ejecutivo.

El viejo modelo prebendario y corrupto, comandado tantos años por el partido Colorado, por lo visto no se irá fácilmente, pero el presidente Cartes tiene en sus manos un capital político amplio que le ha dotado la ciudadanía, por lo que se espera de él la máxima propensión a continuar con el esfuerzo de ir construyendo el nuevo modelo de desarrollo que permita incluir a las grandes mayorías postergadas en el proceso de inserción al disfrute de los beneficios del crecimiento económico.

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