La trabajosa gobernabilidad conseguida ni bien asumió el nuevo Gobierno, está atravesando ahora una zona de turbulencia, por la insistencia de HC de evitar apoyarse en los nuevos liderazgos de su partido y preferir a los viejos zorros del poder republicano, con el riesgo incluso de soportar en el futuro un alto costo político al tener que apañar, por ejemplo, las denunciadas irregularidades del clan Zacarías en Ciudad del Este, a cambio de la obediencia al jefe de Estado en la ANR.
Parecía que la paz partidaria podría sobrevivir a la elección de las autoridades del Congreso, como un éxito político más del “outsider” Horacio Cartes, pero aparentemente no ha sido así. Las aguas coloradas volvieron a enturbiarse por el modo en que el presidente quiso resolver el asunto, tal vez porque no midió adecuadamente el alto grado de descontento de algunos dirigentes de peso en el partido y por la fuerza que van adquiriendo algunos jóvenes líderes emergentes, como el caso de Oscar Tuma en Asunción.
Ahora los cuestionamientos a Cartes no provienen de la dirigencia de base o de presidentes de seccional desilusionados con la repartija de cargos que hasta cuentan con zoquetes ahora, sino de liderazgos ya afianzados con suficientes merecimientos para discutirle el poder al mismo HC en próximas elecciones partidarias, municipales o nacionales. Es lo que pasa con Julio Velázquez, hasta hoy presidente del Senado, quien eventualmente podría volver a candidatarse a la reelección sin la bendición presidencial.
Cambios demorados
Los festejos del 10 de mayo por el triunfo electoral no sirvieron para disimular ni enfriar la candente escena que se tiene en la dirigencia colorada, hasta el punto que HC no quiso arriesgar pasos en falso con los anunciados cambios en el gabinete, demorándolos hasta nuevo aviso, tratando así de no arrojar más leña al fuego.
El presidente se propuso entonces la búsqueda de consenso para otro candidato al Senado, en vista del rechazo que recibió su candidato “Calé” Galaverna. En la dividida bancada colorada resulta casi misión imposible la búsqueda de una figura aglutinante que además cuente con votos de la oposición liberal, por lo que más que nunca suena como posible la continuidad del pacto azulgrana del año pasado, que prevé la presidencia del Congreso para el PLRA en el nuevo período legislativo 2014-2015.
Agregando un condimento adicional al caldeado escenario político, HC ahora está en una carrera contra el tiempo para evitar que se cristalice un acuerdo liberal-socialista que le permita a la oposición tener no sólo un titular opositor en el Senado, sino también una cómoda mayoría de la coalición antigubernamental que podría marcar un precedente peligroso para el Partido Colorado en las elecciones municipales del año que viene y en las generales de 2018.
En el frente interno colorado, es notorio que HC perdió mucho tiempo tratando de contemporizar con liderazgos partidarios gastados y desprestigiados, a cambio de la gobernabilidad, lo que al principio le permitió obtener leyes fundamentales para su gestión con el aditamento de opositores amigos, pero que ahora aparece como insuficiente en momentos en que se perfila una oposición unida en el Senado.
HC pudo invertir más tiempo y recursos de toda laya para afianzarse con su movimiento interno del mismo nombre en la ANR e intentar al mismo tiempo un acercamiento mayor a una parte de la oposición liberal que podría acompañar su filosofía de gobierno del mismo tono ideológico de los azules.
Quizás Cartes le dio mucha mayor importancia, de la que tiene en realidad, a la astucia y al juego de cintura maquiavélico de dirigentes como Javier Zacarías Irún, Lilian Samaniego o el mismo Galaverna, sobre quienes concentró su atenta mirada, logrando en principio neutralizarlos, pero haciendo opacar a su propio movimiento, en un raro golpe de efecto quizás obnubilado por la lapicera, que no tembló a la hora de los nombramientos en los cargos más deseados por los dirigentes, que se atribuían el derecho a recibir una “retribución” por el apoyo en las elecciones.
Recuérdese que Zacarías Irún, a los pocos días del triunfo electoral ya daba en abril de 2013 como un hecho que un hombre suyo comandaría la codiciada Itaipu. Sin embargo, el pedido de ZI no tuvo eco en Cartes, quedando el control de la entidad binacional en manos del cartismo. Ahora queda por ver si HC se animará a dar otro golpe a Zacarías, a la vista de la creciente resistencia y rechazo que genera el Clan familiar en la ciudadanía del Este, como la anunciada gran manifestación que se programa para el 26 de mayo cuyo pedido unánime será que Cartes ponga fin a la virtual dictadura zacariísta, cargada de impunidad, en el Alto Paraná que ya lleva 13 años.
Contramarcha
Los Zacarías promueven a su vez una contramarcha para antes, mañana viernes 23 de mayo, como una especie de competencia para ver quién convoca más adhesiones. Pareciera que el futuro del clan y de una hipotética intervención a la comuna de Ciudad del Este se juegan en dichos días, pero finalmente todo dependerá de hacia dónde apunta HC.
¿Elegirá un rumbo de colisión con ZI o preferirá seguir contemporizando con éste? Es la gran pregunta que flota en el ambiente.
Por ahora, lo que se puede decir es que la gobernabilidad ya pasa notoriamente por un acuerdo con la oposición, a la vista de la fractura inevitable en la bancada colorada del Senado.
Un nuevo modus vivendi con los opositores resulta más que nunca necesario en la medida que un acuerdo liberal-socialista podría reunir la peligrosa mayoría de dos tercios, que serviría para derogar o modificar eventualmente leyes gravitantes para el Gobierno como la de Alianza Público-Privada (APP) o la de Defensa Nacional, que dan amplios poderes económicos y militares al presidente Cartes.
En este contexto diferente, continuar apañando las irregularidades cometidas por el clan Zacarías en la administración municipal publicadas profusamente en la prensa, no tendría mayor utilidad política para HC. Por el contrario, podría aprovechar para afianzar su propio movimiento interno al ponerse del lado de la ciudadanía honesta y trabajadora del Alto Paraná, que clama un cambio y desea disfrutar de los vientos del Nuevo Rumbo en el Este del país.





























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