Combate al EPP, mucho ruido y pocas nueces

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Escribe: José Martínez

En la historia del EPP, todos mienten, lo que no sabemos es con que intención, aunque algunas cosas están cada vez más claras.

En primer lugar el EPP está lejos de ser un grupo que busca reivindicar derechos del pueblo, asignados en nuestra Ley.

Las leyes son conceptos que se dan únicamente en el marco de la plática ciudadana y esto excluye en su naturaleza el uso de la violencia.

Los que esgrimen armas y la usan al margen de la ley son criminales, y aunque logren someter y doblegar voluntades con el uso de la violencia, sus victorias tan solo son golpes ilegales. La antítesis de la política que está al servicio de la construcción de un país, con virtudes sociales y alejadas de las perversidades obscuras de la humanidad.

Las fuerzas políticas del Paraguay han convenido un acuerdo para que la legalidad suprima las acciones del EPP, para ello se facilitaron mecanismo jurídicos que lograron poner en manos del Poder Ejecutivo, poder y presupuesto extraordinarios, que al momento no dieron los resultados prometidos.

La estrategia concebida dentro de un razonamiento lógico está siendo burlada en el campo de acción y sus responsables no han ni siquiera ensayado algún argumento creíble para justificar el fracaso.

Aquí es donde la incertidumbre alienta a suponer que la voluntad política existente en relación al objetivo no es la suficientemente aplomada y resuelta.

Urge que el Poder Ejecutivo dé un giro radical en el modo como está utilizando las herramientas que se le otorgó para combatir al EPP, el que muy por el contrario de lo esperado se ha fortalecido y hoy, a más de secuestrar y asesinar personas, suman a sus delitos la destrucción de estructuras públicas eléctricas, que evidencian el peligroso avance de su declarado propósito de lesionar la seguridad e institucionalidad de la república.

El poder político y económico puesto en las manos de los integrantes de las llamadas fuerzas conjuntas, compuestas por integrantes del Ejército Paraguayo y la Policía Nacional, debería haberse aplicado para la compra de tecnología que, para el éxito del plan, debió ser utilizada inteligentemente.

La falta de resultados positivos y el avance impune de los criminales, propina un duro golpe a la confianza de la ciudadanía y deja abierta un caudal de incógnitas y sospechas que son de conocimiento público.

Todas las preguntas de la gente, aún sin respuestas, van generando un clima mental más que propicio para que los del EPP sigan creciendo, amparados por la ineficacia de las fuerzas conjuntas y alentados por sus miserables victorias, que generan temor y zozobra por doquier.

 

Vale pensar que si al momento los integrantes del grupo criminal están ganando algunas batallas, ello no significa aun que el Paraguay perderá la guerra frente a este enemigo demencial, que tomó el atajo de la violencia como sendero de supuestas reivindicaciones, muy atendibles y postergadas por sucesivos gobiernos injustos, pero qué; deberían lograse con otros  mecanismos muy alejados de la barbarie criminal.

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