Comercio paralizado

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La crisis comercial en Ciudad del Este continúa sin viso de solución. La recesión mercantil cada vez golpea con más fuerza, en mayor o menor grado, a los sectores que viven de este rubro.

A pesar de la vigencia del Régimen de Tributo Unificado (RTU) la informalidad continúa siendo una marca registrada en el sector, a pesar de que el RTU se había creado, justamente, para acabar con la ilegalidad en el comercio fronterizo.

A 2 años de la vigencia de esta ley, el comercio en la capital del Alto Paraná sigue en su estado natural, informal, donde la ilegalidad en sus varias facetas, sigue campante. A este flagelo debemos sumar la proliferación de comerciantes inescrupulosos que se aprovechan de los incautos “turistas compristas”, que continúan cayendo en las garras de estos oportunistas propietarios de negocios, que, impunemente, operan en el microcentro, en complicidad con facinerosos y policías.

La situación se torna preocupante, y ante la falta de respuesta, hasta ahora, del gobierno en buscar una salida al problema comercial fronterizo, el drama social se agudiza, con cierre de puertas de varias tiendas y la consecuente pérdida del espacio laboral de muchos compatriotas.

Los cesantes en los negocios en crisis en esta frontera pasan a engrosar la larga lista de desempleados, donde varios de ellos, en medio de la extrema pobreza en que se ven envueltos, caen en la marginalidad.

Hasta hoy no se observa ni un plan de salvataje para el comercio paranaense, que se encuentra a la deriva, sin brújula, con un  futuro incierto. El gobierno ya no puede estar indiferente a esta lacerante realidad. Deberá plantear planes concretos para revertir la situación, para lo cual tiene que existir sobrado comprometimiento político de las autoridades, tanto locales, regionales y nacionales.

El presidente Horacio Cartes tendrá que impulsar un ambicioso plan de recuperación del movimiento económico local, que en estos momentos se encuentra paralizado, a raíz de una serie de factores, entre las que está incluido, el eterno fuerte control fronterizo del gobierno brasileño, que en nombre del “combate a la ilegalidad” busca asfixiar al comercio esteño.

En ciertas medidas ha obtenido el objetivo. No obstante, la mayor responsabilidad recae sobre el Gobierno Nacional, que deberá ordenar y tratar de moralizar el sistema económico en esta frontera. ¿Dónde está el RTU?, ¿Por qué no funciona?, son algunas de las interrogantes que deben hacerse las mismas autoridades, que tienen la sacrosanta responsabilidad en revertir esta crisis. Por de pronto, quizás en estas fiestas de carnaval brasileño, los comerciantes sonrieron por algunos días. Pero tampoco fue la solución.

El momento crucial por el que atraviesa el comercio de la capital del Alto Paraná merece, más que nunca, una atención especial, de lo contrario en un tiempo cercano estaremos lamentando la extinción de la otrora capital mercantil de la República.

Es importante destacar la falta de voluntad política de los sucesivos gobiernos pasados para tratar de remediar la crisis comercial y económica en este punto fronterizo del país. Actualmente, a casi 7 meses de gestión de Horacio Cartes, tampoco se percibe el interés y la urgencia que requiere el problema de Ciudad del Este, que navega desolada en medio del océano.

Como siempre, y ante todo nuevo mandatario, se renueva la confianza y expectativa que el gobierno de turno finalmente implemente planes concretos que creen indicadores importantes para revertir la dramática situación comercial de la hasta ayer capital económica del Paraguay. Hoy la actividad comercial está paralizada y no se observa en el horizonte cercano mejora alguna.

 

 

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