El comercio de Ciudad del Este continúa en terapia intensiva, y no hay visos de mejoramiento para el sector. Al contrario, cada vez, la situación está más crítica y menos visitantes llegan hasta la otrora capital mercantil de la República.
El Gobierno que prometió encontrar la solución para reencausar el movimiento comercial en esta zona fronteriza, hasta hoy no ha pasado de una alentadora promesa. La otra vía de escape para Ciudad del Este, así como prometió el presidente Horacio Cartes, es la industrialización de la región, que tampoco conoce de ningún proyecto al respecto.
Mientras todo está parado, los pobladores de esta parte del país, que en su mayoría vive del comercio, se debaten en una profunda crisis social, porque el área mercantil ha quedado totalmente estancada, donde diariamente se cierran negocios y la gente pierde un espacio laboral.
Esta problemática agrava la situación, y por de pronto no surge la milagrosa panacea, que pueda revertir este momento crítico económico que enfrenta el segundo municipio más importante del país.
El Gobierno actual debe tomar en serio la crisis esteña, honrando los compromisos asumidos ante la población. La capital del Alto Paraná merece recuperar la vivacidad mercantil de otros años. Ya no se puede esperar. El tiempo apremia y Ciudad del Este se está despoblando de comerciantes e inversores, especialmente extranjeros, que dejan la zona en busca de nuevos horizontes.
Es inadmisible que esta capital fronteriza de la República siga tan olvidada por el Estado paraguayo, y conste que, hasta hace poco, seguía siendo uno de los principales pulmones por donde respiraba la economía nacional. Un 40 por ciento del presupuesto general de gastos de la nación provenía de Ciudad del Este. Y como agradecimiento fue olvidada por las autoridades.
Urge la necesidad de implementar una política de reconversión comercial o industrial, para tratar de quitar del pozo a la otrora capital mercantil del Paraguay. De lo contrario, en poco tiempo más, Ciudad del Este corre el riesgo de convertirse en un gran palomar, como ya presagiaba, años atrás, el extinto titular de la Cámara de Comercio, el libanés Hussein Taiyen.
El negro panorama que depara a Ciudad del Este debe ser un tema de profundo análisis para el Gobierno de Cartes. La eterna formalización del comercio paranaense parece que nunca llegó, porque la desprolijidad y la informalización continúan tan vigentes en esta región fronteriza del país.
Tampoco, el famoso Régimen de Tributo Único (RTU) se puso en marcha, al menos hacia nuestro territorio, porque en el lado brasileño viene funcionando con absoluta normalidad y éxito, con la masiva inscripción de los denominados “sacoleiros”.
A esto hay que añadir el drama social, donde el espacio laboral se ha achicado, llevando a muchas personas a caer en el submundo de la marginalidad, empujados por la necesidad de dar una asistencia mínima a la familia.
Una de las principales medidas que debe encarar la administración Cartes es comenzar a implementar una inteligente política exterior con su par del Brasil. Esto, tomando en cuenta, que la principal traba radica en el paso fronterizo, donde el conflicto data de años atrás. Y las otras dos medidas son crear un sistema tributario confiable y viable, además de ofrecer garantías a los visitantes y no emprender una campaña persecutoria, como lo viene haciendo las autoridades municipales locales. El comercio está en SOS.





























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