El respeto al servicio doméstico

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Escribe: Abog. Gloria Carolina Ramírez Franco (CRM Alto Paraná- columnista invitada)

Una ideología muy equivocada de los varones, quienes dicen que sólo las mujeres que se ven elegantes y salen de sus casas para realizar una labor, son trabajadoras.

No olvidemos, que el trabajo doméstico muchas veces es cansativo y no gratificante, es trabajo igual que cualquier actividad que realice una mujer. Pero, tanta discriminación pasan muchas mujeres de nuestro país en cuanto esta referencia, ya que al  no generar una entrada económica en el hogar, pasan a ser solamente las servidoras de la casa; más conocida como la empleada de la casa.

Tanta discriminación que hasta en el Código Laboral son señaladas con un salario muy inferior al mínimo legal correspondiente.

Muchas veces, imaginamos y decimos que ellas no hacen nada, y si lo realizan no cumplen del todo: Siempre se pone un pero, para poder achicar o denigrar el servicio doméstico. Pero, no se piensa, que muchas veces, para no decir que todas las veces ese servicio que nos prestan en nuestros hogares, en nuestra ausencia, nos salva el día. ¿Nuestros hijos, con quién quedan? ¿Quién prepara el alimento en las tres horas durante el día? ¿Y si nos enfermamos, quién realiza nuestras labores hogareñas?

Toda una familia está de por medio, al servicio y cuidado de esa persona, que siempre está poniendo lo mejor de sí para satisfacer las necesidades de lo que demande el servicio doméstico dentro del vínculo de una casa.

Cuidemos más de esas personas que entregan todo lo que saben hacer para estar más cerca de nuestras familias, con un trato digno y la educación necesaria.

Las estadísticas indican que de 7 de cada 10 mujeres que están al servicio domésticos sufren malos tratos y violencia en sus lugares de trabajos; muchas veces un trato casi inhumano. Pareciera ser que el simple hecho de que sean personas sometidas a la superioridad de un patrón o patrona ya tienen que aguantar lo que se vengan, o lo que las personas que contratan el servicio quieran que se realice, sin importar la hora, el lugar y el tiempo que lleve hacer la actividad.

Busquemos velar por el buen trato, la consideración y la disminución de la violencia en nuestro seno del hogar, junto con nuestra familia; ubicando a esa mujer que día a día es la gran luchadora por nuestro bienestar. A esa incansable llave del hogar hay que darle su lugar de persona  y agradeciendo sus servicios con un gracias, remuneraciones correctas y el respeto por sobre todas cosas.

 

No olvidemos que ellas también son personas, dignas de ser consideradas como tal. Siempre que hagamos el esfuerzo de no sentirnos superiores a ellas, estamos dando un paso fundamental a la igualdad entre los seres humanos, así buscando disminuir la violencia en contra de la mujer.  

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