Escribe: Luis Alen
El Gobierno de Horacio Cartes cumple un año de gestión exitosa en materia de gobernabilidad en el Congreso y lucha contra la corrupción en la administración pública, pero estos logros han sido desteñidos por una desafortunada política de inversiones públicas que provocó una caída significativa en la dinámica económica y en el circulante monetario.
El equipo de técnicos del gabinete se equivocó en no avisarle a tiempo al presidente de la inconveniencia de alargar en demasía la reanudación de las obras públicas paradas o de las nuevas a ejecutarse, en un proceso que ya comenzó a visualizarse nada más concluidas las elecciones de abril de 2013 en las que salió victorioso HC.
Es que se veía venir un fuerte frenazo en el gran crecimiento económico que hubo el año pasado, con las crisis en Argentina y Brasil, además del menor precio por las materias primas en el mundo. El equipo económico no articuló enseguida un mecanismo de aceleración de las inversiones del Estado en obras públicas, como un instrumento anticíclico que contrarrestara el menor dinamismo del Producto Interno Bruto en 2014.
El Gobierno de Cartes se concentró en lograr las condiciones adecuadas en materia de legislación para la concreción de inversiones privadas externas en el país, con la ayuda de una notable gobernabilidad conseguida con los liderazgos partidarios en el Congreso, pero se dejó estar a la espera de las colocaciones de capital del sector privado que tardan en llegar, sin atinar en contrapartida una acción más dinámica de la inversión estatal.
La inversión pública faltó a la cita
El presidente Cartes busca afanosamente instalar en el imaginario popular la idea del mal uso de los recursos públicos, la mayor parte de ellos dilapidados por una burocracia apadrinada por el clientelismo político y el prebendarismo metido hasta el caracú en la idiosincrasia del paraguayo.
De allí la ley de transparencia de los gastos en salarios y otras remuneraciones, muchas de ellas excesivas, cuya publicación causó la lógica indignación ciudadana, pero también el interés renovado de mucha gente en concursar por puestos estatales bien pagados, como en el caso de las binacionales hidroeléctricas. Sólo para 35 cargos en Itaipú se presentaron esta semana más de 5.000 carpetas.
Pero con sólo decir que el 90 por ciento de los fondos estatales se orienta a gastos rígidos de personal, proporcionando puntillosos detalles del carnaval de los funcionarios, no se soluciona nada. Al mismo tiempo de intentar la operación de limpieza de la casa y de luchar contra la corrupción en la administración pública, el Gobierno debió al comenzar su mandato enfrascarse en la obtención de los fondos necesarios para reanudar con urgencia las obras paradas en la mayor parte del país y comenzar otras nuevas.
Aparte de la preocupación ciudadana por la inseguridad creciente en las calles y la falta de resultados en la lucha contra el EPP, la gente dejó traslucir su insatisfacción por la mala gestión en materia económica, al dejar sentado su malestar por la falta de dinamismo en el circuito comercial y en la zona fronteriza, además del impacto arrollador del contrabando masivo procedente de la Argentina que dejó paralizada prácticamente a la industria nacional de productos similares comercializados en forma ilegal y en competencia desleal.
Los datos están a la mano: el menor gasto estatal en infraestructura incidió evidentemente para una disminución significativa del medio circulante monetario, el M1, según las estadísticas publicadas por el Banco Central, en lo que va del año 2014, en comparación a igual período de 2013.
A esto se debe añadir un llamativo saldo negativo en la inversión extranjera directa (IED) en los primeros meses de este año, siempre en comparación al ejercicio precedente, según los datos del BCP.
Se suma también al panorama negativo de la inversión, la lentitud con que se van cristalizando los acuerdos de Alianza Público-Privada (APPs), lo que obligó finalmente al Gobierno a acelerar la toma de financiamiento externo bajo la figura de los bonos soberanos, que son de libre disponibilidad y no atados a los condicionamientos minuciosos que suelen poner las entidades multilaterales como el Banco Mundial o el BID.
Todo ello conduce a confirmar que el Gobierno demoró excesivamente la obtención de los recursos internos y externos para financiar las obras, pero también se notó una gestión muy demorada por la ineficiencia de algunos de los gerentes del equipo cartista, con miras a la concreción de proyectos claves tanto de rutas como de construcción de viviendas, que son los puntales para un plan de dinamización económica inducida por el Estado.
Ahora Cartes saborea la satisfacción de haber conseguido en tiempo récord US$ 1.000 millones en el mercado internacional de bonos, a caballo de la estabilidad macroeconómica y la condición de buen pagador de su deuda que exhibe actualmente el país. Pero este endeudamiento llegó ya un poco a destiempo, además de que debe ser bien orientado en las obras de infraestructura que luego generen las condiciones adecuadas de rentabilidad económica para su repago sin inconvenientes en los próximos seis quinquenios.
Los fondos de la nueva emisión de bonos tendrán varios destinos: pagos de deudas de gobiernos anteriores (SGS y BIVAC, US$ 62,5 millones); renovación de la Industria Nacional del Cemento (US$ 67 millones); obras en la capital (US$ 35 millones); líneas de transmisión y distribución de la ANDE (US$ 100 millones); promoción agrícola (US$ 40 millones); viviendas populares (US$ 100 millones); y construcción o reparación de rutas (US$ 350 millones). El total ya comprometido suma US$ 764,5 millones.
Contra el robo, pero sin generar dinámica económica
El Presidente Cartes ha elegido para su primer aniversario algunos mensajes claves que viene utilizando desde el inicio de su mandato, como la lucha contra la pobreza y la generación de empleos, pero además inició una nueva línea discursiva, claramente relacionada con el actual imaginario ciudadano que tiene su eje en la exigencia de una gestión más transparente y eficiente con los recursos públicos y el rechazo frontal a la corrupción.
En un discurso improvisado en la ciudad norteña de Horqueta (zona de operación de la guerrilla del EPP), Cartes dijo: “Nosotros somos simples administradores de lo que es de todos. Las confusiones comienzan cuando llegamos al poder y creemos que lo que es de ustedes es nuestro y empezamos a guardar, y es con lo que hay que acabar: el robo. Lo que no es nuestro no es nuestro, es de ustedes, y nosotros tenemos que ayudarles para que esté al servicio de ustedes. Eso nomás es el Gobierno”.
Sólo que con sólo esto no se convence al ciudadano común, y allí está el resultado desalentador de la encuesta publicada por un diario capitalino el domingo pasado, que apuntaba la desaprobación a la gestión de Cartes por el 54 por ciento de los encuestados en la zona metropolitana.
Y la prueba de la insatisfacción es explicada por el mismo Banco Central, que admitió que se tendrá en 2014 un desempeño económico menos pujante que lo previsto al inicio del año. Para el BCP, las razones principales son un menor ingreso de recursos provenientes de las binacionales energéticas y el bajo gasto estatal en inversiones.
Otros factores incidentes en la coyuntura económica son el contrabando que es impulsado por la nueva devaluación de la moneda argentina, y el menor dinamismo de la economía brasileña.
Con estos factores desencadenantes de menor dinamismo económico, se espera una revisión a la baja de la proyección de crecimiento del PIB de este año, probablemente por debajo del 4 por ciento.





























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