Fin de justicia mercantilista

328

Evidentemente la sorpresiva renuncia del cuestionado juez Manuel Trinidad Colmán trajo alivio en el seno de la abogacía esteña, principalmente en el gremio del Colegio de Abogados del Alto Paraná, que hace tiempo viene solicitando su remoción ante el Jurado de Enjuiciamiento de Magistrados (JEM).

El titular de la citada organización de profesionales, Mauro Barreto, calificó a Trinidad como el “juez más corrupto”, y que su salida es un fuerte golpe a la “mafia judicial”. Indudablemente el blindaje del que gozaba el ahora ex magistrado era incuestionable y se habla que era en la misma Corte Suprema de Justicia.

Su permanencia en el poder judicial se tornó insostenible ante el carnaval de denuncias que surgieron en su contra, principalmente por mal desempeño de funciones y enriquecimiento ilícito. Pasaron años y nunca se tomó medidas sobre Trinidad Colmán, quien seguía ejerciendo el cargo, como si nada hubiese ocurrido.

Varios miembros del JEM los tenía protegido, inclusive en la más alta esfera de la justicia contaba con padrinos, que le otorgaban impunidad para perpetrar sus fechorías. Llegó al punto de ser intocable, por lo que no dejó de llamar la atención cuando la semana pasada presentó su renuncia al cargo, un día antes de ser tratado su caso por integrantes del Jurado.

Trinidad Colmán era el rostro visible de la corrupción imperante en el poder judicial de Ciudad del Este y Alto Paraná. Su pareja, la fiscal Nathalia Montanía, en cambio lo es en el Ministerio Público local, y también soporta infinidades de denuncias ante la prensa y el Jurado de Enjuiciamiento de Magistrados, por mal desempeño de funciones.

Uno de los casos más sonados que envuelve a Montanía es el presunto despojo de 100 mil euros de un español, que estaba a punto de embarcar con el dinero a España. El hecho fue denunciado en su momento, pero la gran influencia y respaldo del que goza la pareja Trinidad-Montanía hizo que se encajonara el expediente y pasara al baúl de los recuerdos.

La misma continúa haciéndose de la suyas como si nada hubiese ocurrido. Curiosamente el gremio de abogados no hizo denuncias muy contundentes contra ella.

A esto hay que sumar varios otros jueces y fiscales de esta zona fronteriza del país, que fueron denunciados por varios presuntos delitos, como mal desempeño de funciones y enriquecimiento ilícito. Algunos de ellos fueron cesados en el cargo y otros aún continúan, gracias a la influencia con que cuenta en el más alto poder de la justicia paraguaya.

No obstante, la renuncia de Trinidad Colmán y la presión que ejercen algunos gremios de abogados contra varios miembros del poder judicial lleva al JEM a tomar resoluciones importantes, que pueda permitir a la ciudadanía devolver la confianza en la justicia. Uno de los pasos importantes fue la remoción de la presidencia del Jurado del senador Oscar González Daher, quien venía ofreciendo protección a algunos políticos de su entorno inmediato. Se habla que el propio presidente Horacio Cartes habría sugerido la salida del cargo del congresista.

 

Hoy, en un momento sensible de la justicia en el Paraguay, se empieza a debatir sobre cambios de hombres en la Corte Suprema o reforma judicial. Hay dos sectores enfrentados en las dos posiciones, pero el interés, al final, sería un mismo objetivo, quitar rédito político, para continuar disfrutando de la impunidad que le otorga la influencia a través del poder político. Es hora de poner fin a la justicia mercantilista. 

Facebook Comentarios

Compartir