El Frente Guasu (FG) quiere saber qué hizo hasta el momento el Ejecutivo con los US$ 144 millones que le otorgó, (hasta la fecha, de un total de US$ 212 millones), el Congreso para el metrobús y otros proyectos. El planteamiento fue presentado en la sesión pasada por los cinco integrantes de la bancada del FG.
El Congreso aprobó para el Gobierno de Horacio Cartes un préstamo de US$ 144 millones para la modernización del transporte público metropolitano (metrobús). Este monto forma parte de un total de US$ 212 millones, que servirá también para la ejecución del programa de reconversión del centro y oficinas del Gobierno.
El paquete de préstamos incluye US$ 78.000.000 y US$ 47.000.000, suscritos con el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), además de otros US$ 19.000.000, del Fondo de la Organización de los Países Exportadores de Petróleos para el Desarrollo Internacional (OFID).
Según los cinco senadores que integran la bancada del FG (Carlos Filizzola, Fernando Lugo, Esperanza Martínez, Sixto Pereira y Hugo Richer), la intención del proyecto de resolución presentado el jueves de la semana pasada en la sesión ordinaria es conocer qué se está haciendo con ese monto millonario, si hay avances en el proyecto y cuándo se piensa concluir, entre otros detalles.
La solicitud va dirigida al Ministerio de Obras Públicas y Comunicaciones y específicamente al viceministro de Transporte, Juan Encina Pérez.
Cambio de postura
Inicialmente Cartes consideró inviable el metrobús, basado en un equipo de asesores de Japón y EE.UU., pero cambió de postura y decidió reactivar el proyecto en cuestión, que contempla el uso de buses eléctricos de gran capacidad que circulen de Asunción a San Lorenzo por un carril exclusivo. Las dudas sobre la iniciativa se generaron debido al volumen de la inversión, además de problemas como la necesidad de ensanchar la avenida Eusebio Ayala.
Aún no se tienen datos precisos sobre la cantidad de pasajeros que podrá transportar cada unidad.
Lugo celebró decisión del Papa
El senador por el Frente Guasu y exobispo Fernando Lugo habló sobre la decisión del Papa Francisco de apartar a monseñor Rogelio Livieres Plano de la Diócesis de Ciudad del Este, diciendo que el Sumo Pontífice no avala irregularidades.
Lugo dijo que el obispo Rogelio Livieres «no estaba a la altura» y aplaudió la medida adoptada por el pontífice.
«Parece que el papa Francisco tiene bastante clara la película, mano dura y no avalar ningún tipo de irregularidades en la Iglesia, ya sean doctrinales, pastorales o personales, porque ayer nomás veíamos que daba prisión domiciliara a un exnuncio de República Dominicana acusado de pedofilia en ese país», declaró Lugo.
El Vaticano anunció la destitución de Livieres, la cual aseguró está «ponderada por serios motivos pastorales» y mira «al bien mayor de la unidad de la Iglesia de Ciudad del Este y a la comunión episcopal en Paraguay».
La decisión llega tras acusaciones de irregularidades en su gestión y de críticas por proteger y convertir en su «número dos» al sacerdote argentino Carlos Urrutigoity, demandado por abusos sexuales en Estados Unidos.
«El clero de Ciudad del Este se ha polarizado», abundó el exobispo Lugo, que colgó su hábito en el 2008 para ser candidato presidencial.
«Como se ha visto hay un grupo a favor y otro en contra, él debía haber mantenido la unidad, la eficiente formación teológica doctrinal de los sacerdotes», destacó a los periodistas el senador del Frente Guasú, durante la sesión ordinaria en la Cámara alta.
Según Lugo, «las cuestiones de fondo» por las que fue apartado Livieres se refieren a la «dirección de la diócesis y el mal manejo pastoral».
«Poca iniciativa pastoral, poco esfuerzo por la unidad y la deficiencia de la formación de los futuros sacerdotes fueron los argumentos principales», manifestó.
Por su parte Rogelio Livieres Plano, que pertenece al movimiento conservador Opus Dei, dijo ser víctima de una «persecución ideológica» en una carta enviada desde Roma y dirigida al cardenal Marc Ouellet, prefecto de la Congregación para los Obispos, el órgano de disciplina de la curia.
Livieres acusó al nuncio y a obispos paraguayos, cuyos nombres no mencionó, de maniobrar «de forma orquestada» y dar filtraciones «irresponsables» a la prensa para provocar su destitución.
Negó que hubiera división en su diócesis, donde afirmó que tenía amplia aceptación entre los laicos, y acusó a los obispos, grupos políticos y asociaciones anti-católicas de oponerse a la renovación de la Iglesia en Paraguay.
También defendió la labor del seminario que él fundó, que en julio visitaron dos enviados del Vaticano, quienes anunciaron la suspensión de las ordenaciones allí tras encontrar irregularidades.
En su carta, Livieres no mencionó el caso de Urrutigoity, al que aceptó en su diócesis, pese a que el obispo de la localidad estadounidense Scranton, Joseph Martino, le comunicó sus «serias reservas» sobre el sacerdote, que fue acusado de abusos allí.





























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