El grupo guerrillero Ejército del Pueblo Paraguayo (EPP) secuestró al joven Arlan Fick, de 16 años, el 2 de abril, y casi dos meses después, todavía no han dado el más mínimo indicio de que el adolescente, hijo de una pareja de inmigrantes brasileños que vive en Concepción, esté vivo, incluso después de la familia del plagiado pagar un rescate de 500.000 dólares. Sin embargo, la familia y el gobierno de Brasil trabajan con la hipótesis de un desenlace favorable. El consuelo es uno solo: el EPP se ha especializado en secuestros y en otros tres casos similares, las víctimas volvieron a las familias. El lunes pasado, Alcido Fick, papá del plagiado, se reunió con el presidente Horacio Cartes en Mburuvichá Róga, pero no transcendió el resultado del encuentro.
El gobierno de Brasil trata, hasta ahora, el caso del secuestro de Arlan, como que él está vivo y en cautiverio, porque no hay ninguna prueba en contrario, por parte del Ejército del Pueblo Paraguayo – dijo un asesor del ministro de Relaciones Exteriores del país vecino, Luiz Alberto Figueiredo.
El gobierno brasileño ha puesto la estructura de la Policía Federal a disposición del Gobierno de Paraguay para fortalecer las investigaciones o intentar una solución negociada al secuestro, pero no queda claro si la oferta será aceptada. La familia de Arlan inició contactos con los secuestradores y pidió a la policía para mantenerse lejos de la negociación con los criminales. A partir de ahí, el Itamaraty y la Policía Federal comenzaron a discutir el asunto con reserva. El delegado de la Policía Federal, Zulmar Pimentel, agregado en Paraguay, cree que habría sido mejor si la policía local hubiese tomado el control de las negociaciones.
Un caso de secuestro tiene que ser tratado técnicamente por la policía. Pero no se puede criticar a la familia, que lo único que quiere es recuperar al muchacho. Pero la otra parte no ha cumplido con el acuerdo, recibió el dinero del rescate y no se liberó a Arlan, dijo Pimentel.
Integrantes del EPP invadieron la granja de su padre en Concepción, para robar comida, y durante la acción, secuestraron al muchacho. Días más tarde, el padre de Arlan, el agricultor Alcido Fick, pagó un rescate de 500.000 dólares y distribuyó alimentos a la población local, como fue requerido por los secuestradores. La familia también estuvo de acuerdo para manejar el secuestro con discreción y pedir a la policía no se inmiscuya en las tratativas. Pero, aún así, los secuestradores no liberan a Arlan.
Una fuerza especial fue desplegada para supervisar el caso. Pero la situación está considerada como “muy complicada”. Los guerrilleros del EPP viven en el campo y, según la policía, se trasladan de una región a otra con mucha facilidad. De vez en cuando, sus integrantes terminan en enfrentamiento con la policía. Los bosques cerrados también dificultan cualquier intento de localizar el cautiverio. La policía no dijo tampoco si está tratando de hacer incursiones en áreas donde podría estar el cautiverio de Arlan.





























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