Algunos medios regionales afines al clan especulan con el viaje de la pareja comunal esteña con la comitiva presidencial a Roma, como un guiño político de Horacio Cartes para que los Zacarías continúen manejando el segundo municipio más importante del país, en los próximos 5 años.
Todo es posible. En política 2 + 2 no es siempre necesariamente 4, por lo que cualquier cosa puede ocurrir. Pero en este caso puntual, más obedecería a una situación coyuntural del proceso político en que se ve envuelto el presidente de la República, quien necesita estabilidad, especialmente en el Congreso, recinto donde se mueve el tablero de ajedrez, para cualquier negociación, y que los votos zacariístas pueden jugar un rol importante a la hora de tomar decisiones.
Cartes, a pesar de que cuenta con apenas 5 años de afiliación colorada, no es un improvisado para poner en riesgo su futuro político. Esto tomando en cuenta que fue postulado a la primera magistratura de la nación por el movimiento interno que él mismo creó, que se llama Honor Colorado (HC). Sin embargo, accedió al poder con los votos republicanos, que les dio el aval en las urnas, el 21 de abril del 2013.
Un eventual respaldo de Cartes al clan Zacarías para las municipales próximas en Ciudad del Este sería el principio del fin de Honor Colorado, movimiento interno, que a 9 meses del ejercicio presidencial de Cartes, tácitamente ha desaparecido del escenario, con la consabida renuncia de varios líderes del sector, que se sintieron traicionados por su líder, hoy encaramado en el principal poder de la República.
Por esta y otras varias razones, Cartes no debe cometer la insensatez de apostar por un hombre como Javier Zacarías Irún, conocido por su fama de traidor, sumado a su poco apego a la transparencia en la gestión pública. El presidente no puede estar exponiéndose por un político que tanto daño ya causó a la ciudadanía, y hoy es un potentado económico, sin que se haya conocido su trayectoria de trabajo ni de empresario.
Cartes, cuando asumió el poder de la República, dijo que no apañará la corrupción en la gestión pública, y que aquellas personas que se ven involucradas en hechos ilegales deberán ser denunciadas y posteriormente castigadas con todo el peso de la ley. Aquí en la capital del Alto Paraná existe un reinado del clan Zacarías, que está al mando del poder comunal desde el 2001, año desde el cual no conoce la institución la presencia de la Contraloría General de la República (CGR) para una auditoría de gestión (sic).
El presidente de la República, si en verdad tiene toda la voluntad, al menos oída en sus palabras, tendrá que apostar por el cambio en Ciudad del Este. Porque de continuar en status quo la situación, en poder de un grupo rapaz, la otrora capital mercantil del Paraguay camina a su extinción segura. Ya no se puede permitir que se continúe haciendo un carnaval con el dinero del pueblo, para que un clan se enriquezca con el dinero de todos los contribuyentes.
El guiño del que habla la “prensa amiga” no va más allá de una estrategia de marketing, que hábilmente la maneja el clan Zacarías con algunos medios afines. Que la pareja municipal esteña haya viajado al Vaticano con Cartes no es ninguna garantía que el jefe de Estado le haya dado un apoyo político a Javier Zacarías Irún. Mañana puede estar viajando con Fernando Lugo o Efraín Alegre, situación que entra a formar parte del protocolo presidencialista. Pero que no les quepa duda de que el jefe del clan tratará de quitar todos los beneficios personales posibles de este viaje con el mandatario. Esperemos que Cartes no pise el palito.





























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