El escenario político ha variado sustancialmente en los últimos días, a tal punto que está obligando al presidente Horacio Cartes a replantear su estrategia para acordar con las fuerzas políticas una salida al espinoso asunto de las mesas directivas del Congreso que se deben renovar el mes próximo.
No resulta agradable a HC tener que lidiar con los líderes de partidos y movimientos internos, tanto del coloradismo como del liberalismo, pero como está en juego su propia gestión de los próximos meses, no tiene otra alternativa que entablar negociaciones con fuerzas tan disímiles que tienen siempre en vista no sólo zoquetes o pedidos de toda laya, sino también las próximas municipales y las internas partidarias.
Se puede preguntar por qué tanta importancia se le da al hecho de pactar con las distintas bancadas parlamentarias. Simplemente porque la buena marcha de la administración cartista no puede estar supeditada al buen talante o malhumor de la clase política, ya que eventualmente pueden quedar varados en el Legislativo importantes proyectos del Ejecutivo. Por lo visto, la virtual luna de miel entre Cartes y los legisladores, que permitió el año pasado la aprobación de trascendentes leyes para su gobernabilidad, parece estar llegando a su fin.
Los anunciados cambios en el gabinete para darle mayor empuje al Gobierno cartista, también están a la espera de los consensos políticos en el Parlamento. Las modificaciones vendrán necesariamente, pero todo está supeditado a la gobernabilidad que el jefe de Estado pueda conseguir en las arduas negociaciones que se llevan a cabo entre colorados oficialistas y opositores, y con el resto de los partidos del arco parlamentario.
El “caballo del comisario” no avanza
Para HC hay datos preocupantes a la vista, como la formación de un posible bloque opositor fuerte en el Senado, que de hecho hasta el momento está impidiendo que salga adelante la candidatura del “caballo del comisario”, es decir la del senador Juan Carlos Galaverna, el nombre propuesto por HC hace ya casi tres meses. Resulta evidente que “Calé” no es santo de la devoción de varios de sus propios senadores correligionarios, por lo que se ha avivado el entusiasmo de las bancadas opositoras por llegar a una candidatura unificada con el fin de controlar el Senado.
Ante el empantanamiento de la candidatura del cuestionado senador Galaverna, el presidente de la República no tiene otra salida que buscar un nombre más aglutinador y de consenso con las demás fuerzas políticas, además de alcanzar si es posible la unanimidad en la bancada colorada, que es minoritaria en la Cámara Alta.
Está comprobado que HC lanzó un globo sonda al mostrar su preferencia por “Calé”, a sabiendas que el astuto senador no tendría vuelo propio, más aún cuando éste cometió la torpeza de verse muy expuesto en la “toma” de la Universidad Nacional de Asunción, donde es cierto venció su candidato a rector, pero posiblemente con el significado de una victoria pírrica, puesto que ahora en el Senado esta demostración de fuerza e intromisión en los asuntos internos de la UNA le están jugando una mala pasada a la hora de convencer a su bancada y a los senadores de otros partidos para que le den su voto.
Las demostraciones de fuerza de los liderazgos partidarios no son del agrado, evidentemente, del jefe de Estado, pues apenas llegado de Roma, HC se despachó contra la “intromisión” de Galaverna en la autonomía universitaria.
Hablando de Roma, otra movida llamativa es la que efectuó el jefe de Estado al invitar a Javier Zacarías Irún a visitar el Vaticano en su compañía, en ocasión de la histórica canonización de los dos papas más grandes del siglo XX, por parte de dos papas vivientes. Como se sabe, el zacariísmo tiene su influencia a la hora de las negociaciones del Congreso, tanto en el Senado como en la Cámara de Diputados, y era mejor tener de su lado a uno de los principales líderes de la corriente interna que eventualmente puede ser opositora a HC en las próximas internas, como es el Frente para la Victoria, cuyo otro líder es el senador Luis Castiglioni.
Tanto la candidatura de consenso en el Senado, como el acuerdo para la elección del nuevo titular de la Cámara de Diputados, pasan también por el cedazo previo de la orientación que el presidente Cartes esté prefiriendo para mostrar su inclinación por posibles candidatos para la intendencia de Asunción, dentro del Partido Colorado.
El dato cierto es que el oficialismo colorado cartista está afinando puntería también por posibles candidaturas de consenso para las municipales, pero la “previa” de la elección de autoridades del Congreso definirá el curso de acción en ese sentido. Sin embargo, no es un dato menor que la oposición está armando un frente amplio liberal-izquierdista, con posible mayoría en el Senado, que podría obligar un golpe de timón en la estrategia cartista de tener que unificar a como dé lugar al coloradismo, sin tolerar fisuras en la bancada que puedan beneficiar eventualmente al frente opositor, especialmente en la Cámara de Diputados.
Por ello, la candidatura de consenso en el Senado tendría que ser una figura aglutinadora no sólo de votos colorados sino también de algunos opositores que rompan el frente con la izquierda del Frente Guasu. En todo caso, como también se halla en vista la elección municipal del año próximo, HC está mostrando que tiene la sartén por el mango, ya que también optaría eventualmente por una candidatura colorada de consenso para Asunción, en la que podría quedar descartado Arnaldo Samaniego, hermano de la titular colorada Lilian, por otro nombre aglutinante. Pero todo dependerá del resultado de las negociaciones para las directivas del Parlamento.
Es que las fichas en el tablero cartista se juegan ahora en aras de conseguir la cohesión republicana en el Congreso, que es la base para llevar adelante los proyectos de gobernabilidad y de las tan ansiadas obras de infraestructura, que son la razón de ser de este Gobierno.





























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