HC plantea “concordia” y pone en aprietos estrategia del “Toro”

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Un abrazo como éste todavía está por verse. Por lo menos Hugo Velázquez ya dijo que no se repetirá, pero Horacio Cartes dice lo contrario.

Escribe: Luis Alen.

 

Sin renunciar de ningún modo a un ataque directo contra los oponentes oficialistas en los actuales actos proselitistas, la estrategia de campaña de Horacio Cartes plantea volver a la “concordia” el día después de la interna colorada como forma de vencer a la oposición en abril de 2023, en contraposición al anuncio de Hugo Velázquez de que se negará al “abrazo republicano” con HC de ganar la pulseada de diciembre.

 

En algún sentido tienen razón los voceros cartistas cuando califican la filtración del documento de la Seprelad sobre los colosales movimientos de dinero girados principalmente desde Tabacalera del Este S.A. (Tabesa) hacia el resto de las empresas del Grupo Cartes e incluso a las cuentas personales de Horacio, como un recurso de campaña del abdo-velazquismo, asimilándolo de alguna manera a un “terrorismo de Estado” puesto al servicio de un afán demoledor de la esencia misma del cartismo como es la gran faltriquera del Patrón.

Es que HC sabe que más allá de un “lata pararä” sobre los multimillonarios giros provenientes casi con seguridad del tráfico de cigarrillos, el caso no pasará a mayores ni merecerá una seria investigación de la Fiscalía de Sandra Quiñónez sobre un posible blanqueo monumental de dinero negro originado en las entrañas de la gran lavandería made in Paraguay, que todavía sigue con el mecanismo intocable dado el gran poder fáctico que detenta el empresario tabacalero y futbolero, quien también ahora se propone acumular más caudal político como candidato a presidir la junta de gobierno de la ANR.

Mientras se mueve con suma lentitud la apertura de una carpeta fiscal por lavado contra HC, como sería el caso de una causa abierta aparentemente por la denuncia del ex ministro del Interior Arnaldo Giuzzio, en contraste resulta sugestiva la velocidad con la que una fiscala solicitaba datos a la Subsecretaría de Estado de Tributación (SET) para conocer eventualmente quiénes tuvieron acceso a informes sobre los pagos de más de US$ 1.500.000 que habría recibido Santiago Peña del banco BASA de propiedad de Cartes entre 2018 y 2021, y que fueron dados a conocer en un tuit por Mauricio Espínola, secretario privado de Marito Abdo.

Ya previamente el presidente Abdo había dado el dato de los millonarios pagos que también ha recibido del Grupo Cartes el ex titular de la Seprelad, Óscar Boidanich, después de abandonar su cargo en 2018 al finalizar la presidencia de HC, como forma seguramente de “recompensar” sus buenos oficios para demorar la entrega del informe a la fiscalía sobre los dudosos manejos de dinero en el Banco de Fomento en las cuentas de Darío Messer, el doleiro “hermano del alma” de Horacio.

 

Impotencia oficialista

La publicación en la prensa de los espectaculares manejos de fondos del Grupo Cartes, que están en la mira de la Seprelad y con seguridad observados con lupa por la embajada norteamericana, no mueve la estantería de HC ni empuja a la Fiscalía a tomar los caminos sin vuelta atrás de la investigación, por la sencilla razón de que el Gobierno de Marito aparece con toda su impotencia para tomar las medidas dentro de una política decidida contra el lavado de dinero, así como para combatir el contrabando y los tráficos que alimentan el mecanismo.

La filtración del informe sobre lavado que afecta a HC no pasa de ser un recurso de campaña electoral, hasta tanto se sepa el resultado de la interna de diciembre en la ANR y de las generales del año próximo, cuando recién a partir de allí se podría ir conociendo un panorama más exacto del destino final que tendrán los datos que hablan de la gran lavandería paraguaya comandada supuestamente desde el quincho de la avenida España.

Mientras tanto, el “Toro” Hugo Velázquez podría ir aprovechando para tirar más estocadas verbales a Cartes y a sus delfines Santi Peña y Pedro Alliana, apoyado en el control mayor sobre el Congreso, al fracasar el cartismo en su intento por despojar a Óscar “Cachito” Salomón de la presidencia del Senado y ante la entrega de la Cámara de Diputados, el 1 de julio, por parte de Alliana al electo nuevo titular, el liberal anticartista Carlos López.

También ha resultado satisfactorio para el oficialismo la unánime elección en el Senado de los dos nuevos miembros del Tribunal Superior de Justicia Electoral, el liberal César Rossel y el “independiente” Jorge Bogarín, lo que lleva a suponer que a partir de ahora se concentrarán todos los esfuerzos, si no se puede apartar a la fiscala general del cargo, por lo menos en alcanzar en la Corte Suprema una mayoría para revertir la decisión del Tribunal de Cuentas Segunda Sala, de anular la multa que había establecido el Banco Central contra el Banco de Fomento, de más de G. 10 mil millones, después de “no ver” los movimientos millonarios de Darío Messer y que sólo fueron conocidos tras ser alertados por los fiscales brasileños del Lava Jato y de la operación Patrón.

Pero donde quedó más evidente la impotencia oficialista hacia la capacidad financiera y el poder fáctico de HC fue en ocasión de los discursos de los diputados alusivos a los datos de los movimientos multimillonarios dudosos del Patrón. En dicha oportunidad, ningún diputado abdo-velazquista se atrevió a abrir la boca, en contra o a favor, lo que da la pauta de que alguna añoranza oficialista sigue habiendo del “abrazo republicano” o de una “ayudita” monetaria del potentado correligionario, conociendo la angustia tras los fondos como recursos claves de toda campaña electoral.

 

Dividir a la oposición

Tanto el cartismo como el velazquismo necesitarán del “abrazo” para vencer a la oposición en las generales, más aún si van unidos los opositores, o a la vista de la casi imposible arremetida oficialista contra el bolsillo profundo de HC en una hipotética y lejana causa judicial por evasión o lavado. Lo que sí se propone Horacio es lo que siempre hizo: dividir a la oposición con sus ingentes recursos monetarios.

Por eso suenan a sospechosas en la oposición las prematuras puestas en escena de algunas candidaturas casi personales y sin ninguna estructura, incluso dentro de la Concertación, con el fin de hacerse conocer por el electorado, especialmente de parte de algunas figuras de aparente fama en la opinión pública pero de escasa relevancia para los electores partidarios, como en el liberalismo, donde el voto duro siempre se orienta más hacia las dirigencias ya consolidadas del tipo Efraín Alegre o Blas Llano, que lideran los dos principales movimientos del PLRA.

Cuando se presentó el exintendente de Asunción, Martín Burt, como precandidato a la presidencia por el liberalismo y dentro de la Concertación, lanzó un interesante programa de gobierno progresista, conociendo su extracción empresarial. Pero a la vez dio un guiño a HC deplorando la excesiva importancia dada a la filtración de la Seprelad en la prensa, lo que ayudaría a olvidar otros temas relevantes del acontecer nacional y así dar un respiro a Marito Abdo para que pueda contratar más deuda externa con el fin de cubrir el agrandado agujero fiscal motivado en gran parte por los negociados pandémicos.

Al día siguiente, Burt se dio cuenta del error de minimizar el golpe contra HC, tildando al empresario de encubrir sus negocios turbios mediante el Grupo Cartes, aunque ya quedó de manifiesto la condescendencia habitual del empresariado hacia los movimientos financieros de ciertos hombres de negocios que “apuestan por el país creando fuentes de trabajo”, sin importar el origen de sus recursos.

Lo que queda en limpio en estos primeros encontronazos de la campaña electoral, tanto en la ANR como en el seno de la Concertación opositora, es que el electorado tendrá la última palabra, en el sentido de tirar al basurero de la historia o mantener en el timón de la República a quienes llevan al país por el camino del despeñadero, tanto por su mala fama de ser una gran lavandería de dinero sucio, como por los grandes negociados en plena pandemia del Gobierno actual.

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