Mucha gente ya le reclama a Horacio Cartes resultados concretos, en términos de empleos e inversiones en infraestructura física y social, sin que haya cumplido aún seis meses en el poder, pero casi nadie se fijó en el detalle notable del poco tiempo que le llevó al presidente preparar el terreno adecuado para facilitar la “siembra de capitales” por parte del sector privado dentro de los planes del Gobierno, objetivo esencial de la propuesta de Alianza Público-Privada (APP).
Habitualmente la inversión privada es muy reacia a acompañar los planes gubernamentales, por carecer casi siempre del marco jurídico adecuado y de la seguridad que no habrá cambios en las reglas de juego a mitad de camino. También suele ser muy común que los programas del Gobierno no pasan la prueba de la transparencia en los procesos de licitación, adjudicación y posterior gestión, especialmente en materia de costos para el Estado y, en última instancia, para contribuyentes y usuarios.
HC se propone dar una imagen diferente del sector público, en materia de la gestión de inversiones y lograr su rápida concreción, a través de una campaña de socialización del plan de crecimiento entre los años 2014 y 2018. Para ello es esencial una información precisa del sistema que se implementará para atraer la inversión privada, que es considerada el pivot fundamental que soportará el mayor peso de una iniciativa que pretende dar un giro de 180 grados al rumbo económico del país.
Resulta esencial la campaña comunicacional que se implementará, a partir de la próxima semana en los encuentros del presidente Cartes con los partidos políticos, los demás poderes y el sector privado. De la transparencia con que se maneje después el proceso de inversiones y la gestión en los emprendimientos conjuntos público-privados, dependerá el éxito del mismo “nuevo rumbo” político de HC.
Los bemoles de la mega inversión
El ambicioso plan de inversiones del Gobierno maneja súper números dada la urgencia de cimentar una dinámica económica que propicie de una buena vez en el Paraguay el crecimiento autosostenido del orden de 6-7 por ciento anual acumulativo promedio, en los próximos 20 años, con el fin de reducir drásticamente el elevado nivel de pobreza general de 40 por ciento actual.
La inclusión social urgente está detrás del esfuerzo inversor estatal, porque el asistencialismo resulta sólo un mero paliativo que no lleva a promover al pobre a niveles de ingreso superiores. En ese sentido, el programa “Sembrando oportunidades” de asistencia a los campesinos ubicados por debajo del umbral de la pobreza, deberá ser respaldado por el plan “Sembrando capitales”, de tal forma que se pueda cumplir el anhelo de HC de empleo digno para los habitantes del país.
Para dar lugar al objetivo de reducir la pobreza con fuentes de trabajo, especialmente para el campesinado, todo conduce en forma inevitable a crear las condiciones para la realización de las inversiones. El Gobierno ha hecho buena letra en esa dirección, estableciendo leyes como la de Alianza Público-Privada (APP) y la pronta promulgación del decreto reglamentario en marzo próximo.
Pero lo que más miran los inversionistas es la capacidad del Gobierno para mantener un clima político y social estable, además de la seguridad jurídica de que no se alterarán las reglas por el camino. Asimismo, resulta ocioso señalar que la macroeconomía debe seguir con un manejo eficiente en cuanto al equilibrio fiscal y monetario.
Otro elemento a tener en cuenta para agilizar las inversiones y la creación de empleos, es que la APP deberá tratar de reducir al máximo los largos y costosos trámites para la radicación de capitales en el país, una asignatura pendiente que debe ser abordada por el actual Gobierno y darle un giro significativo.
HC igualmente ha normalizado las relaciones con el Mercosur y el entorno regional latinoamericano, además de mantener lazos normales diplomáticos y comerciales con las demás regiones del mundo. Todo esto presupone una buena situación para recibir inversiones y financiamientos según el criterio manejado por las calificadoras de riesgo internacionales.
En todo caso, lo que más preocupaba eran anteriormente las constantes ocupaciones de tierras y la agitación social campesina, pero hasta el momento el Gobierno cartista está conteniendo los focos de potenciales conflictos, sin que necesariamente se deba llegar al extremo de violencia como el de Curuguaty en junio de 2012, el cual motivara la caída del gobierno de Fernando Lugo.
Otro aspecto esencial para la concreción de inversiones es la estabilidad política.
En ese aspecto, HC ha conseguido reforzar su poder tanto con las leyes aprobadas como con la realización de hábiles jugadas de ajedrecista político consumado, consiguiendo frenar una tempranera interna en el partido de gobierno así como favoreciendo la atomización y el fortalecimiento de cualquier oposición de los demás partidos con representación parlamentaria.
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Luis Alen





























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