Horas difíciles para el Clan Z

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Horas difíciles y decisivas vive el clan Zacarías en el Alto Paraná. Aparentemente el pueblo de esta región fronteriza le tiene sentenciado a este grupo político, cuya suerte será desentrañada en las urnas el próximo 17 de diciembre.

Hay preocupación y desesperación en el entorno zacariista por la casi nula respuesta que tienen los candidatos por los diversos cargos electivos, principalmente el postulante a la gobernación, Elio Cabral, cuya imagen es bastante resistida por su negro antecedente, imputado por “presunto enriquecimiento ilícito”, cuando era alto funcionario aduanero, además de su nulo aporte como parlamentario.

La ciudadanía muestra cansancio y está hastiada del manoseo e hipocresía a que es sometida por un clan, que se apoderó, literalmente, de Ciudad del Este, utilizando al segundo municipio del país para una fuente de riqueza personal, arrastrando al pueblo a la deriva.

Pero hoy se observa en el firmamento el soplo de nuevos vientos, ya que la ciudadanía está dispuesta a dar vuelta la historia, ya no permitiendo el abuso de poder de quienes hoy lo hacen, un clan político que empobreció a los habitantes de esta localidad altoparanaense, apropiándose de los recursos públicos, que lejos de ser reinvertidos a favor de la gente, fueron a parar al bolsillo de las autoridades de turno.

Pero, ¿qué se hizo para evitar este despojo? Absolutamente nada, ningún gobierno de turno se preocupó por lo que pasa en Ciudad del Este, donde el que marca la agenda como quiere es el jefe del clan, Javier Zacarías Irún, sobre quien pesa un rosario de denuncias de corrupción. Pero hace más de una década y media que siempre sale bien parado de todas las irregularidades de las que se le responsabiliza en la municipalidad local.

La impunidad siempre campeó para que el clan Zacarías no sea investigado por los organismos competentes por varios hechos cometidos al frente de la institución comunal, que desde el 2001 maneja como un negocio privado.

Hoy el pueblo esteño cifra una esperanza de que después del 17 de diciembre se dará el anhelado cambio, para que así por fin pueda ser auditada o intervenida la gestión de Javier Zacarías (ex intendente) y de su esposa, Sandra McLeod, actual jefa comunal de esta capital fronteriza de la república.

Así como se plantea, en estos momentos, el panorama político para los Zacarías en el Alto Paraná no es nada fácil. Con un alto rechazo de la ciudadanía, una galopante corrupción, en donde aparecen involucrados los principales referentes del clan, además del olvido en que quedó esta región, el resultado que depara a este grupo político no es alentador

 

Está visto que esto no tiene vuelta atrás y la suerte de este terrible grupo político está echada. El desespero cunde en la carpa zacariista y lo más preocupante es el futuro incierto que aguarda a esta banda de rufianes, ya que el pueblo no sólo se contentará con que deje el poder, sino que los responsables de los latrocinios vayan a parar a la cárcel. Por tanto, le aguarda horas difíciles al clan Zacarías.

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