Inmigrantes brasileños y paraguayos están en pie de guerra en la zona norte de Alto Paraná ante la intención del Instituto de Desarrollo Rural y de la Tierra (Indert) de trasladar a los carperos de Ñacunday hasta la colonia Santa Lucía de Itakyry.
Los afectados iniciaron una manifestación por tiempo indefinido y se instalaron al costado de la ruta Mariscal López, a la altura de troncal 3, límite entre los distritos de Itakyry y Minga Porá. Aseguran que con el correr de las horas, más sectores se irán sumando a la protesta. “Esto no termina hasta que el gobierno escuche nuestro reclamo”, señaló Nery González, cuyo hijo Jorge González, aseguró que fue despojado de su terreno hace dos semanas.
Nery mostró recibos de pagos realizados al Indert, pero que pese a ello se realizó una intervención, con la participación de la fiscalía y la Policía Nacional. “Quemaron la casa que mi hijo tenía en el lugar”, denunció.
Los manifestantes señalaron que la zona vive en zozobra permanente y que los afectados por la acción del Indert no pueden hacer nada debido a la fuerte dotación policial y militar que controla la región. “No podemos ni respirar, por eso decidimos salir a la ruta a expresar nuestro desacuerdo contra la tarea que se está realizando en la zona”, señaló por su parte José Achucarro, quien denunció que también se ingresó en sus tierras, versión que también fue desmentida por el Indert.
Los descendientes de inmigrantes brasileños y colonos paraguayos de esta parte del departamento cuestionan la posición del Indert, que insiste en llevar a la Colonia Santa Lucía a un grupo de 560 carperos que están instalados en una propiedad de Tranquilo Favero, en el distrito de Ñacunday.
Los pobladores señalan que en el lugar no existen lotes disponibles, tal como afirma el Indert. Acusan al titular del ente Justo Cárdenas de mal informar al presidente de la República Horacio Cartes. Lamentaron la intención de desestabilizar el ambiente de tranquilidad que se vivía en la zona. Sostienen que el Estado paraguayo nunca raspó un solo metro de ruta y que si la Colonia Santa Lucía existe es por el esfuerzo mancomunado entre inmigrantes y paraguayos.
Por su parte, Walter Lugo, director regional del Indert, acusó que los que están en contra del traslado de los carperos, son los que se benefician ilegalmente de las tierras que no cumplen el rol social, para lo cual fueron adquiridas por el ente. “Ocurre que esa gente que protesta, tampoco muestra los documentos que acreditan la propiedad de la tierras que ellos dicen les pertenecen. Ustedes de la prensa deben entender que en esas tierras, muchos paraguayos figuran como dueños, sin tener documentos, pero ni siquiera viven en el lugar, les alquilan a los colonos brasileños. Se le dio tiempo para que presenten los documentos y no lo hicieron y esa es una situación que escapa a nuestra responsabilidad”, aseguró el director regional del Indert, Walter Lugo.
Lugo dijo que los trabajos continúan en Santa Lucía, sin pausa. Recientemente se inició la perforación de pequeñas fosas, para la instalación de baños y se espera para las próximas horas la llegada de maderas para la construcción de las viviendas provisorias, mientras concluya la gestión administrativa de la Secretaría Nacional da la Vivienda y el Hábitat (Senavitat), para la construcción de las casas permanentes, para las primeras 100 familias a ser reubicadas en Santa Lucía.
Entre militares, policías, funcionarios de la Ande y del Indert entre otras instituciones, sumado a los 57 sin tierras venidos de Ñacunday, suman a 130 las personas que están trabajando en el lugar.
“Mientras la gente que vino de Ñacunday ayuda para perforar los pozos para los baños, la gente de la Ande está trabajando en la colocación del sistema eléctrico de media y baja tensión. La tarea en lugar sigue sin pausa”, aseguró Lugo.





























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