¡Intervención ya!, el pedido unánime de la gente en CDE

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Escribe: Luis Alen.

Es inmejorable la ocasión para aprovechar la nueva mayoría parlamentaria surgida tras los comicios internos partidarios y conseguir por fin la intervención a la municipalidad de Ciudad del Este. Pero en forma sugestiva se dio una frenada fuerte al ímpetu inicial en Colorado Añetete, porque supuestamente no existen votos asegurados por el mar de dinero que promete manar de la billetera de HC, para esta vez asegurar que vaya unida la lista 1 al examen final con el electorado en abril.

Da la impresión que Marito Abdo no dimensiona debidamente el plebiscito que lo catapultó a la candidatura presidencial de la ANR, porque tras la gran victoria en las urnas de Colorado Añetete se concentró sólo en hilvanar las mejores palabras de amor posibles para congraciarse con el cartismo, compelido a hacerlo por no se sabe qué intereses, ocultos muy cuidadosamente durante la campaña electoral.

La exitosa performance en las urnas le habilitaba a Marito a ejercer un pleno liderazgo sin esperar los comicios generales de abril o la próxima composición del Congreso. Tras los “audios” (fonopinchazos en la jerga clásica de las escuchas telefónicas ilegales de antes) del JEM que precipitaron la caída de Óscar González Daher, todo el escenario estaba montado a favor de los vientos de cambio en el país que ansía la ciudadanía en su conjunto, pero he aquí que Abdo Benítez y su entorno ganador pisaron los frenos en forma incomprensible.

Así como se llamó a sesiones extraordinarias del Congreso con motivo del tratamiento de la pérdida de investidura de González Daher y del senador oviedista-cartista Jorge Oviedo Matto, en éste último caso con el resultado de una vergonzosa aceptación de su “renuncia”, también hubo tiempo para tratar el veto parcial al Presupuesto, con el posterior rechazo a esta decisión del Ejecutivo. La mayoría parlamentaria anticartistaestaba en su apogeo.

No hay plata para la convención

Pero llamativamente todo cambió cuando se empezó presionar desde las bases para conseguir la expulsión de González Daher de la lista senatorial surgida de las elecciones internas del 17 de diciembre. La marea del cambio reclamaba precisamente mano dura para reencauzar el coloradismo después de tanta claudicación ante el dinero de dudoso origen y los manejos corruptos de la administración fiscal-judicial, los métodos que el cartismo trató de permear hasta los tuétanos en el organismo partidario y extrapartidario, ya a nivel nacional.

Horacio Cartes sabe que una convención convocada para expulsar al ex senador y ex titular del Jurado de Enjuiciamiento de Magistrados terminaría por golpear también a él, ya que denotaría su ocaso político total y la posibilidad de que también una mayoría le impida jurar en su momento en el Senado, así como había ocurrido con un Nicanor Duarte Frutos igualmente en declive completo en su liderazgo.

El presidente promovió astutamente el gran “abrazo republicano” con Marito, y le pidió a su títere Pedro Alliana en la junta de gobierno partidaria a argüir la “falta de fondos” para llamar a la convención de la agrupación política, pese a que con sólo meter mano en su faltriquera podría fácilmente suplir la escasez monetaria de la ANR, que para marzo-abril para las elecciones, en forma milagrosa se convertirá en una prolongación de la mítica isla del tesoro.

Así, en un giro insólito, los que despotricaban contra el dinero cartista antes de la interna, ahora están dispuestos a aceptarlo, con tal de ganarle la pulseada a la oposición unida PLRA-Frente Guasu y otros partidos menores progresistas, con la dupla Efraín Alegre-Leo Rubín a la cabeza.

Se suma a todo esto el fantasma de un juicio político al fiscal general del Estado, Javier Díaz Verón, que se halla a la vuelta de la esquina por pedido mayoritario de la oposición. Hasta se saldarían así las cuentas pendientes por la toma del Congreso y el atraco al local del Partido Liberal Radical Auténtico (PLRA) en la noche del 31 de marzo-1 de abril, cuando el fiscal general apretó el acelerador para meter presos a los manifestantes contra la enmienda que impidieron el atropello a la Constitución, mientras miró a otra parte para procesar y castigar a quienes dieron la orden, con ejecución de por medio, para asesinar al joven Rodrigo Quintana, líder de la juventud liberal, durante el asalto a la sede del PLRA.

En este contexto se inscriben también las gestiones para destituir a la intendenta de CDE, esposa del supuesto líder de Alto Paraná en total declinación, Javier Zacarías Irún. La derrota de éste en las internas es motivo suficiente para pretender volver a plantear en Diputados una votación que supondría el ocaso definitivo para el Clan en esta región del país.

Pero el cartismo se enfrenta a otro dilema con una votación en contra adicional en la previa de las elecciones, lo que  sólo ahondaría aún más el acelerado declive de la estrella política de HC. Aunque el mismo Cartes vería con buenos ojos un castigo a la pusilánime actitud de ZI en la campaña, cuando sólo trabajó a media máquina a favor de HC, lo cierto es que no le conviene para nada al jefe de Estado tirar dardos contra su segundo en la lista senatorial, en momentos en que todo apunta a mostrarse unidos ante el electorado después del efectista “abrazo” con Marito del Día de los Inocentes.

Pero tienen más razón quienes arguyen que con la lista de impresentables que presenta la ANR para el Senado, el frenazo promovido por el dinero de HC a los cambios en la Justicia y en todo el país provocaría el efecto rechazo en la ciudadanía, que votaría en bloque contra esta propuesta de lista sábana con próceres como Cartes, Zacarías Irún y González Daher, optando incluso por los partidos menores por no votar también por la lista del PLRA, que igualmente ostenta un tendal de candidatos averiados.

El cálculo de Marito es que sería inevitable la debacle electoral colorada y liberal en el Senado, pero eso no le afectaría mayormente en la preferencia electoral, ya que el simpatizante colorado lo votaría igual, ejerciendo el voto cruzado como ya ocurrió en la interna, con lo cual aseguraría la presidencia de la República, con la seguridad de que necesariamente deberá negociar cuotas de poder con un Congreso díscolo a sus directivas, especialmente en el Senado.

 

Queda demostrado entonces que la suerte de la República se jugará en la composición futura del Congreso, quedando las grandes cuestiones pendientes de solución, como la reorganización del Poder Judicial, para ser discutidas en el nuevo Senado y en una Cámara de Diputados desprovista ya de la influencia nefasta del cartismo que se había dado en el período 2013-2018, con denuncias no comprobadas de sobresueldos que HC habría pagado a los diputados para mantener la mayoría en la Cámara Baja, así como también se acusó que la fracasada enmienda fue apoyada por 25 senadores incentivados por el bolsillo profundo del jefe de Estado.

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