La cleptocracia se propone reforma judicial a su medida

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Escribe: Luis Alen.

La cleptocracia es un término acuñado recientemente y describe a partir del griego “clepto” (robo) y “cracia” (fuerza), el dominio de los ladrones, lo que trasladado al ámbito político, es el desarrollo del poder basado en el robo del capital producido en base al esfuerzo de toda la sociedad.

Implica asimismo la institucionalización de la corrupción y sus secuelas, como el nepotismo, el clientelismo político y el peculado, de forma tal que estas acciones delictivas quedan impunes, debido a que todos los sectores del poder son corruptos, comenzando por la Justicia, los funcionarios que deben aplicar la ley y en general todo el sistema político y económico.

La  cleptocracia termina desnaturalizando la democracia, al tender a la formación de una corporación mafiosa en la cúpula del poder. Los cleptócratas se cuidan muy bien de cooptar a las personas más influyentes que ocupan cargos elevados, especialmente en la administración judicial, por lo que difícilmente puedan ser tomadas medidas o resoluciones que no tengan su visto bueno.

La cleptocracia domina así en base a una clientela sumisa y obediente a sus designios, poniendo la hacienda de toda la nación al servicio de sus fines más perversos. A medida que se consolida, resulta más difícil desplazarla del poder por parte de acciones políticas rectificadoras del resto de la sociedad no contaminada.

Por lo tanto, esta descripción del dominio de los ladrones cabe muy bien para definir la actual embestida de la clase política paraguaya contra el Poder Judicial.

Llama poderosamente la atención que muchos de los que se presentan como los adalides de los cambios de ministros de la Corte y de la renovación en la administración de Justicia, están siendo investigados por jueces y fiscales ante acusaciones de graves hechos de corrupción. Entre estos figuran políticos y legisladores que tienen techo de vidrio.

De esta clase de cleptócratas lo que menos se puede esperar es una mejoría en la Justicia. Por el contrario, lo que pueden ofrecer es más de lo mismo o, peor aún, la consolidación del sistema de impunidad que tanto mal le hace a la imagen de nuestro país en el exterior.

Ya mucho daño le ha hecho al país la falta de un Poder Judicial independiente. El despojo ha sido cuantioso en términos de progreso económico y social, a lo largo de nuestra historia reciente, por el hecho de que la administración de Justicia esté al servicio del poder corrupto de la cleptocracia.

Es hora de luchar por la emancipación de la Justicia del dominio de una clase política incapaz de satisfacer los reclamos de una sociedad cansada del latrocinio institucionalizado.

 

Antes que los cambios de hombres en la Corte Suprema, lo que el Paraguay necesita es una verdadera reforma constitucional que garantice una Justicia independiente.

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