El presidente Horacio Cartes convocó a la plana mayor de Aduanas para darle el ultimátum de recaudar más para el Estado y dejar de priorizar las directivas u órdenes de políticos y legisladores, varios de ellos metidos en el “negocio” de los maletines para la corona, que antes eran directamente para el titular de turno del Ejecutivo o su círculo áulico, pero que ahora por lo visto se orientan a financiar incipientes carreras políticas.
Volvió a saltar el nombre del presidente del Congreso senador Julio César Velázquez, y el del diputado Clemente Barrios, como la “punta del iceberg” en la trama de la troika Congreso-Partido Colorado-Aduana, de la que también forma parte un listado numeroso de políticos y legisladores, que se han encargado de ignorar olímpicamente las instrucciones precisas del jefe de Estado de poner fin a los maletines.
HC reiteró su orden, en el sentido de priorizar los intereses del Estado, que necesita de Aduanas para aumentar las recaudaciones tributarias, en beneficio de los planes en que se halla embarcado el Nuevo Rumbo cartista.
El tirón de orejas del presidente Cartes apunta a un hecho visiblemente grave, ya que da a entender que existe un solapado movimiento de desobediencia hacia el liderazgo de HC, principalmente en el riñón colorado conformado por los liderazgos emergentes, que podrían hasta empezar a discutirle la hegemonía en la dirección colorada al mismísimo titular del Poder Ejecutivo.
El “nuevo rumbo” de los maletines
No escapa a la sagacidad política y empresarial de HC que la tempranera irrupción de la pelea por el liderazgo en la ANR tiene su fuente de financiamiento en las Aduanas. Por lo visto, los famosos maletines semanales provenientes de la corrupción aduanera ahora se dirigen a abultar las faltriqueras de líderes políticos emergentes, especialmente en lo que se augura como una fuerte pugna en la interna colorada, no sólo de cara a las municipales y a la junta de gobierno, sino con la mira puesta en las aún lejanas generales de 2018, o en sus previas de 2017.
El desafío a la autoridad de Cartes no proviene precisamente de la obstinada preferencia de los aduaneros por las recaudaciones “paralelas”, sino de los políticos y congresistas que se ponen a influir sobre sus pupilos puestos en los cargos claves para nutrir los maletines.
El ultimátum de HC fue para los aduaneros, pero el mensaje también vale para los políticos. Como dijo el presidente, es hora de poner los intereses del Estado en primer lugar, y los congresistas deberían tomar debida nota y darse igualmente por aludidos en relación a su tarea específica, que es bastante lamentable a juzgar por los resultados de las pésimas leyes aprobadas, como el caso del SOAT, Seguro Obligatorio para Accidentes de Tránsito.
Si los legisladores le dedicaran más tiempo a elaborar buenas leyes, se evitaría el papelón con el SOAT ante la ciudadanía y se dejaría de dar una malísima imagen de país poco serio ante los extranjeros que desean invertir aquí.
La orden de HC había sido también la de poner coto a la extemporánea aparición de la interna colorada, a sabiendas de que aún ni siquiera el liderazgo del titular del Ejecutivo es firme dentro de la ANR.
Pero con el dato de que la recaudación paralela se orienta a financiar la interna, el presidente Cartes tendrá que afinar su puntería en desmantelar los canales de distribución de los maletines, que ya no son para la corona, como él mismo había dispuesto, sino para los emergentes liderazgos políticos empotrados en el Congreso que tienen toda la intención subyacente de competir con HC por la primacía política en el país.





























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