Con el mundial 2014 de Brasil se agravó la situación comercial de Ciudad del Este, donde de un estado de terapia intermedia ahora pasó a una etapa de terapia intensiva.
La crisis comercial viene dominando a la capital del Alto Paraná desde hace años y hasta ahora no ha surgido una panacea eficiente que pueda revertir este dramático escenario en que se desenvuelven los habitantes de este distrito fronterizo, tomando en cuenta que un alto porcentaje vive del sector mercantil.
Las mismas autoridades nacionales y locales han demostrado hasta hoy muy poca voluntad política para tratar de revertir este difícil momento económico que experimenta la otrora capital comercial de la República.
El poco interés por lograr la revitalización mercantil de Ciudad del Este no es un problema reciente, sino data de años, porque los anteriores gobiernos no pasaron de aquella folclórica promesa, en la que le tiene acostumbrado al pueblo paraguayo, y en este caso, al esteño, que añora regresar a esa época floreciente del comercio, allá por los años 90-95.
El gobierno del presidente Horacio Cartes había prometido en prestar un especial interés a la capital fronteriza del Alto Paraná, atendiendo que la crisis económica la viene acogotando. El jefe de Estado prometió una medida urgente para cambiar el panorama comercial. Sin embargo, hasta ahora no aparece en la práctica esa anhelada receta mágica.
En principio Cartes habló de industrializar la zona, para permitir la venida de inversionistas extranjeros. Pero algunos empresarios y asesores leales al presidente le sugirieron la potenciación de la formalización del comercio fronterizo, que hasta hoy muy poco se ha sentido en terreno.
A partir de esta visualización el gobierno actual viene trabajando con su equipo económico, empresarios locales y de otros sectores, buscando la milagrosa recuperación de la economía esteña.
No obstante, la solución no pasa por conquistar estos logros, sino también del buen humor del gobierno brasileño, que en los últimos tiempos ha llevado adelante un sistemático control aduanero, impidiendo así la masiva venida de los denominados “sacoleiros” a efectuar sus compras en los comercios paranaenses.
También conspiró el poco interés e importancia que han demostrado durante todo el tiempo las autoridades locales y regionales, preferentemente, las municipales, que desde el 2001 está bajo control del clan Zacarías.
Este grupo político ha priorizado los intereses personales sobre los institucionales, llegando al punto de corromper totalmente la ciudad, con la impunidad otorgada a los funcionarios comunales, como en el caso concreto de los agentes de tránsito, que lejos de ofrecer hospitalidad a los visitantes extranjeros, emprenden una sistemática persecución sobre los mismos, que ansiosos llegan a esta capital fronteriza para realizar sus compras, pero, desgraciadamente, se encuentran con unos “gorilas” disfrazados de policías de tránsito, otros de policías nacionales y otros de fiscales municipales (sic).
Esta penosa imagen se ofrece a diario a los visitantes extranjeros, y que en gran medida contribuyó con la gradual extinción del comercio esteño, que hoy se está convirtiendo en un gran palomar. Y como si no bastase, ahora con el Mundial Brasil 2014, cada vez el microcentro de Ciudad del Este está más desolador.





























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