Mundial de fútbol paraliza la actividad comercial en CDE

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El desarrollo del Mundial de Fútbol Brasil 2014 redujo considerablemente la actividad comercial en Ciudad del Este. Los días en que juega la selección brasileña, la ciudad literalmente se paraliza e incluso muchos comercios cierran sus locales y liberan a los funcionarios.

 

Si bien era algo esperado, pero, en principio la visita de turistas durante los primeros días de desarrollo del mundial indicaba que la realización del evento deportivo internacional no iba a impactar negativamente en el comercio local, empero, al transcurrir de los días, el movimiento fue de mal en peor.

“Es difícil, pero no tenemos otra cosa que hacer. La gente que vende remeras y recuerdos del mundial están teniendo algo de movimiento, pero para nosotros la situación está más que difícil, prácticamente venimos en vano, no hay nada”, comenta Ricardo Giménez, trabajador mototaxista.

Comentó que hay compañeros suyos que tienen clientes fijos que todos los días llevan y traen de Foz de Yguazú, situación que les permite sobrevivir, pero los que esperan clientes nuevos, del día, prácticamente no tienen actividad.

 

Resistencia

El comercio de Ciudad del Este viene ejerciendo una especie de carrera de resistencia. Muchas tiendas se adecuan, reducen gastos esperando momentos mejores, otros, principalmente los más pequeños van cerrando sus puertas.

Se estima que en los últimos dos años, más de mil comercios cerraron sus puertas, dejando una gran cantidad de personas sin trabajo. La situación de la ciudad es difícil y lo que es peor no hay indicativos de que la situación vaya a mejorar, por ahora.  Esta capital departamental depende mucho de la situación económica del Brasil, que constituye el 98 por ciento de su universo de clientes.  Esta dependencia, hace la ciudad sea muy sensible a todo cuanto ocurra en el país vecino.

La economía brasileña, no pasa por su mejor momento, aún con el desarrollo del Mundial de Fútbol. Los empresarios y comerciantes siguen muy de cerca las medidas adoptadas por el gobierno del Dilma Rousseff.

Los datos estadísticos revelan la dimensión de la crisis. Desde el 2012 se cerraron más de 1.000 locales comerciales y se han perdido miles de puestos de trabajo. La oficina Regional del Trabajo recibe a diario la comunicación de ceses de actividades laborales por parte de empresarios, y se acumulan los expedientes por casos de despidos.

 

Sectores como la Fedecámaras, señala que esta crisis marca el final de un ciclo. Consideran que  la época de la venta fácil y masiva a los brasileños, ya se acabó y  ahora se debe ajustar los cinturones, reconvertir la manera de hacer negocios y tener nuevos planes para una época muy diferente.

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