Nada se sabe de los autores materiales y morales del asesinato de dirigente campesino

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Los investigadores siguen tras la pistas de los autores materiales y morales del asesinato del dirigente campesino de la Colonia Santa Lucía, distrito de Itakyry, Alto Paraná, Eusebio Carlos Torres (64). El hecho ocurrió el miércoles de la semana pasada, dejando una esposa y nueve hijos. El hombre, un antiguo dirigente campesino de la zona, tenía más de 40 años de militancia.

 

Todo esto ocurrió días previos el inicio del proceso de recuperación de unas 3 mil hectáreas pertenecientes al Instituto Nacional de Desarrollo Rural y de la Tierra (Indert). Allí se trasladó a los carperos ubicados en descampado, cerca de la Reserva del Ñacunday. Se trata del mismo grupo que durante el gobierno de Fernando Lugo estaba liderado por Victoriano López, actualmente preso por invasión de tierras. 

Eusebio, si bien ya no pertenecía a la comisión reconocida por el Indert, nunca dejó de trabajar y de denunciar el uso de tierras fiscales por parte de personas no sujetas a la reforma agraria, para el cultivo de soja. Al menos eso es lo que dicen vecinos y familiares. El Indert asegura que nada tuvo que ver con el proceso de recuperación de tierras que se realiza actualmente en la zona.

Tanto en la fiscalía como en la policía, el conflicto por la tierra sigue apareciendo como el trasfondo del crimen. De ser así, qué sabía Eusebio, o qué documentos tenía. Oficialmente no hay nada concreto. Nadie aún fue detenido y a juzgar por las circunstancias en que ocurrió el asesinato, los autores no serían de la zona.

 

Cuatro disparos

Eusebio Torres fue muerto de cuatro disparos. De un arma poderosa: una 9 milímetros. En total se realizaron cinco tiros. Los proyectiles dieron impacto en su cabeza, cara, pecho y estómago. Las balas produjeron 14 heridas, y destrozó parte los huesos. 

 

Los autores fueron dos personas, usando casco de motociclista, que llegaron a la propiedad de Torres, que estaba sentado tomando tereré bajo un árbol, a unos 100 metros de su vivienda. Minutos antes una de las hijas estaba compartiendo la infusión con él, luego se retiró a la casa, momento en que llegaron los sicarios. 

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