Origen del conflicto sería por el poder en el Alto Paraná

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La omnipotencia del clan Zacarías entró en discusión con lo que revela en principio un fuerte declive de su aceptación. Es conocido que desde hace más de ocho años Nelson Aguinagalde comenzó a poner en entredicho el liderazgo de Javier Zacarías Irún, jefe del clan, posicionándose el hoy senador como referente importante en Alto Paraná.

 

Las amenazas del clan de destruir el intento político de Aguinagalde hasta hoy no se produjo y por el contrario las influencias del ex gobernador creció, al punto de provocar al clan nuevas amenazas, tras un supuesto enfrentamiento entre la jefa comunal Sandra McLeod y la concejal de Ciudad del Este y esposa de Aguinagalde, Lilian González.

Lo que parecía una guerra de baja intensidad comenzó a crecer justo en un momento que aparente acercamiento de Zacarías Irún al jefe de Estado, Horacio Cartes. Se suma a eso el instante clave en que se están reagrupando las fuerzas coloradas con miras a la interna de las municipales del 2015.

El punto de partida de esta puja por el poder departamental fueron supuestos mensajes enviados por Lilian a Sandra, en los que se mencionan posibles chantajes y extorsión; al menos fue esa la interpretación de la esposa del caudillo del Frente para la Victoria (FPV).

«No me haces caso: En el tema Nelson (Aguinagalde) y mi sueldo, ojo, la tecnología está muy adelantado (sic), es muy fácil hacer y crear que terminen con tu manto bondad e intendencia», reza uno de los varios mensajes que Lilian habría enviado a Sandra y que ahora se deberá dilucidar ante la justicia, porque la jefa comunal exige que Tribunales sentencie una reivindicación ante la pareja de Aguinagalde.

Dirigentes de los grupos que apoyan a ambos líderes destacan que esto es un nuevo “banco de prueba de ambos; con un agregado, estamos en un momento muy delicado para nuestro partido y esta vez si podría existir un verdadero malherido, que acabará pagando los platos rotos en esta interna que comenzó”. Mucha coincidencia en las expresiones.

Quien se aproximó a este dato fue el mismo Nelson Aguinagalde, quien dijo a los medios que “se trata de un simple revanchismo político”.

Javier había advertido que la auditoría que ordenó el actual gobernador Lucho Zacarías arrojaría elementos que servirán para iniciar un juzgamiento de la gestión de Aguinagalde, cuando ocupó la función de jefe del Ejecutivo departamental.

Javier Zacarías impulsa una investigación; la misma que evita a sus años de administrador comunal y ahora extensivo a la gestión de su esposa; todo con influencias judiciales, que corta el camino de entrada a la Contraloría General de la República a la sede de la Intendencia de Ciudad del Este.

Nelson también acudió a la justicia con una querella “por los delitos de injuria, calumnia y agravio contra Zacarías Irún, por haber calificado de gran delincuente a mi esposa Lilian González”, dijo el congresista colorado.

En cuanto a Lilian; se repite la historia que ya sufrió el ex concejal Carlos Ferreira. Por “orden superior” la esposa de Aguinagalde no cobra su dieta hace 14 meses; por el solo hecho de ser opositora al oficialismo municipal.

El senador Aguinagalde dijo que “hace al menos siete años sufro esta persecución; desde que me negué a hacer cosas (no mencionó hechos) que dañen mi integridad y por eso recibo constantes ataques de Zacarías Irún”.

Todo indica que esta nueva batalla tiene un fuerte tinte político; parte de una guerra por el poder departamental. Javier busca quedarse con la Junta de Gobierno que lo catapulte a una virtual chapa presidencial en el 2018, y Nelson ejecuta un plan para demostrar que en Alto Paraná Zacarías Irún ya no tiene el arrastre de otros tiempos. 

 

 

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