Patria

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Escribe: José Martínez

 

“Cual prostituta, manos libidinosas maculan tu cuerpo, sin encontrarte jamás con el macho que te haga parir la libertad”

Fragmento de un poema escrito en 1932 por Julio Correa – Dramaturgo y poeta paraguayo

 

El ideal del país que ansiamos lo situamos en el futuro, para definirlo nos agarramos de expresiones tales como; el Paraguay que soñamos, la patria que construiremos o el país que queremos.

Mientras nos hacemos habitantes del país que imaginamos, vamos perdiendo la oportunidad de vivir y concebir cambios en la realidad de la patria que tenemos.

No está mal que idealicemos el país del mañana, lo tremendamente errado es no reaccionar ante lo que vivimos en el presente.

Anestesiados con las mentiras y medias verdades que se nos inyecta en la sangre, nos transformamos en sonámbulos que a tontas y locas se empeñan en ignorar las realidades más crueles del ahora, embriagándonos en el ilusorio océano de los buenos augurios que solo se cumplen para la minoría satisfechas hasta el hartazgo. 

Los que viven en el país de las maravillas son tan generosos que se desgañitan con promesas de bienestar para los que, por tanta anemia, dejaron de sentir el rebenque áspero con el que la miseria curte sus espaldas.

El asno tras la zanahoria, es una figura que nos retrata de cuerpo entero, mientras, en las haras de corceles reales, los equinos de un sistema injusto se deleitan con balanceados que les hace lucir un pelaje cada vez más dócil, fino y brillante, convirtiéndolos en galanura de exportación.

Lejos de un sesgo ideológico, las metáforas, se ajustan a realidades que deberán debatirse en el tiempo urgente que, según se conjuga en el espacio del sentido común, está antes que el presente, ahí donde las cosas requieren de un trato más rápido que pronto.

No resulta de buen aroma, el hálito cínico de los que hablan de flores, cuando en realidad no hacen nada para impedir que las malas hierbas conviertan en taperas, la vida de miles de paraguayos invisibles que deambulan sin dar pie con bola en una cancha de lustroso césped, donde todos juegan menos ellos, y ante la mirada de espectadores que disfrutan del show sin verlos.

Los que llaman sensación de inseguridad a los atracos en la calle, no se apiadan de las víctimas, ni sienten las estocadas que los rateros gratuitamente propinan en sus cuerpos.

 

Los que tras el veredicto judicial de lesión de confianza en el cumplimiento de rol de autoridad, convencen a la misma para que le otorgue alguna pena sustitutiva a la prisión a cambio de unas cuantas monedas, ni se imaginan que lo hurtado, son los ladrillos que tendrían que sustituir  las chozas de los campesinos sin tierra, son el hambre de los niños sin merienda escolar, son la falta de un medicamento por el que un recién nacido muere, y son las angustias reprimidas de un pueblo que peca de iluso y paciente, al seguir creyendo en ese mañana, con un país mejor que nunca llegará.  

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