Es importante que el ganador de las elecciones generales de este domingo 21 de abril obtenga el rótulo de legitimidad, para poder de esa manera gobernar el país con la absoluta autoridad moral, que le confiera el pueblo en las urnas.
En tres días más se conocerá el nombre del nuevo presidente del Paraguay, que gobernará esta república los próximos 5 años, a partir del 15 de agosto del 2013. La legalidad tiene que ser la visa para el electo gobernante, para recibir el apoyo ciudadano y los demás poderes del Estado, para trabajar por el verdadero desarrollo del país.
A pesar de que la campaña electoral ha subido de temperatura en sus últimos tramos, con las acusaciones mutuas entre los presidenciables, preferentemente, del partido colorado y liberal, el Tribunal Superior de Justicia Electoral (TSJE), en todo momento, ofreció garantías, que las votaciones se llevarán adelante dentro de la más absoluta transparencia.
Pero esto tampoco desestima de que pueda producirse focos de violencia en algunos colegios electorales, tomando en cuenta que, últimamente, se ha enrarecido un tanto la campaña electoral, hasta se habló de presunto atentado, contra la vida de algunos presidenciables. Se cree que esto forma parte de la estrategia electoral de ciertos candidatos, pero al final no hay que desacreditar nada.
Las elecciones del próximo domingo 21 será de suma trascendencia para la estabilidad política del Paraguay. Esto tomando en cuenta, que desde junio del año pasado, el país fue excluido de los organismos de integración regional, tras el juicio político a Fernando Lugo, quien perdió el poder, pero que según los mandatarios del bloque del Mercosur y Unasur, lo ocurrido en esta nación guaraní fue un “golpe parlamentario” y no un proceso normal, dentro del marco democrático.
Por encima de esta medida tomada, imperó una fuerte corriente ideológica socialista, sustentada hasta ese entonces en el extinto mandatario Hugo Chávez. Pero en medio de la tragada de sapos y culebras, presentada con este panorama, el próximo mandatario paraguayo tiene la gran responsabilidad de reponer la imagen del país ante los citados organismos económicos.
Asimismo, el Paraguay tendrá el enorme desafío de demostrar al mundo con la próxima justa cívica, que vive en un absoluto estado de derecho, en donde nunca se quebrantó la democracia. Que el juicio político se llevó adelante, amparado en un artículo de la actual Carta Magna.
Por tanto, las paraguayas, los paraguayos y especialmente, los candidatos, que pugnarán por los diferentes cargos electivos, tendrán que demostrar ante los observadores internacionales, que en esta nación sudamericana se vive y se práctica una sincera democracia.
El próximo jefe de Estado, que administrará la nación durante los 5 años venideros, tendrá la gran misión de ordenar esta república, desterrando varias prácticas nefastas, que se han enquistado en la esfera del poder, llevando al país al retroceso y la más absoluta miseria.
Con la precinta de ganador legítimo, el próximo inquilino del Palacio de López no deberá poner reparos para convocar a un gran diálogo nacional, con todos los autores sociales, para buscar construir el nuevo Paraguay que todos anhelamos.




























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