El auge el contrabando de cigarrillos fabricados en Paraguay tiene un origen económico y mientras la diferencia de precio se mantenga no se vaticina cambio alguno. Es la conclusión a la que se llegó durante el seminario sobre las perspectivas de combate a la criminalidad en Foz de Yguazú.
El Instituto de Desenvolvimiento Económico y Social de Fronteras (IDESF), responsable de la organización del evento, presentó un estudio que indica el camino para reducir e incluso terminar con el contrabando de cigarrillos en el Brasil.
Entre las propuestas está el aumento de la fiscalización en las fronteras con el Paraguay, pagar salarios dignos a los agentes de frontera, reducir la carga tributaria de los productos, invertir en infraestructura e iniciar una conversación franca con el Paraguay.
“El contrabando tiene una raíz, y esa raíz es económica”, aseguró Luciano Barros, presidente de IDESF. “El contrabando es el hijo bastardo del tributo”, agrega al señalar que si la carga tributaria en el Brasil fuese menor el producto local tendría un precio mucho más bajo, con lo cual los consumidores migrarían para el mercado formal.
Mencionó que en Foz de Yguazú el cigarrillo paraguayo es comprado por cerca de 2 reales cuando que el producto brasileño cuesta más de 5 reales. Con esta diferencia de precio, es evidente que el consumidor va a optar por el producto más barato, sin importar la calidad del mismo. “Es necesario también invertir más en infraestructura, capaz de generar empleos para evitar la migración de personas vulnerables para esa actividad ilícita”, firma Barros.
Entiende que es necesario aprovechar la vocación de cada región, citando Foz de Yguazú, donde el gobierno debería invertir más en turismo.
Si el país consiguiese disminuir el contrabando de cigarrillos drásticamente, el Brasil tendría una recaudación superior a 5 billones de reales, lo que equivale el presupuesto de la Policía Rodoviaria Federal (PRF) por diez años y de Policía Federal por cinco años, señala el estudio presentado.
Para comprobar la necesidad de reducir la carga tributaria, Barros citó una investigación hecha sobre productos electrónicos. “Después que entró en vigor la ley que garantiza la alícuota cero de PIS y Confins, para productos de informática, las aprehensiones se redujeron de 10 millones de reales del 2005 a 2 millones de reales en 2016. Con eso el sector nacional creció 539% y el mercado interno pasó a lucrar y generar más empleos”.
De todos los productos contrabandeados, el cigarrillo es el más requisado. Según los datos de la Receita Federal, de enero a septiembre del 2017, fueron requisados 160 millones de mazos, 27% más en comparación con el mismo periodo de tiempo del año pasado.
El IDESF apunta que en 2016 más de 28,8 billones de unidades de marcas ilegales de cigarrillos, principalmente de origen paraguaya, fueron comercializados en Brasil. O sea 33 % del mercado nacional ya es dominado por marcas ilícitas, lo que afecta directamente la recaudación de impuestos, el desarrollo de políticas públicas, la salud del consumidor y la generación de empleo.
El estudio de IDESF muestra también que hasta 2016 fueron abiertos 35 mil procesos de contrabando y 67% de procesos están relacionados al contrabando de cigarrillos. La mayor parte del producto entra por Foz de Yguazú, lago Itaipú y otras fronteras con el Paraguay, especialmente en Pedro Juan Caballero.
Otros factores que incentivan el contrabando de cigarrillos son las penas blandas y el lucro fácil. Según al Receita Federal el cigarrillo es un producto casi tan lucrativo tanto como el tráfico de drogas. La penalización para quien practica el tráfico de cigarrillos es mucho más blanda en comparación al tráfico de drogas y de armas.





























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